50 millones de españoles y una misma ilusión: La Laguna une el casco y los barrios con pantallas gigantes para apoyar a España

España vuelve a detener el país. Dieciséis años después de disputar su última semifinal de un Mundial, la selección afronta esta noche ante Francia el partido que puede devolverla a una final mundialista. Un duelo que trasciende lo deportivo y que volverá a reunir frente al televisor a millones de personas, sean o no aficionados al fútbol.

Se calcula que cerca de 50 millones de españoles seguirán el encuentro de una u otra forma. Muchos lo harán desde casa, otros con Radio Marca acompañando cada jugada y miles elegirán vivir la emoción en la calle, compartiendo una noche que promete convertirse en una de las grandes citas del verano.

En Canarias, La Laguna volverá a ser uno de los grandes puntos de encuentro. El Ayuntamiento ha querido que la fiesta de la Selección llegue a todo el municipio con la instalación de pantallas gigantes tanto en el casco histórico como en distintos barrios, una apuesta por descentralizar los grandes eventos y acercarlos a todos los vecinos.

Desde el Consistorio defienden que La Laguna no termina en su casco histórico y que los barrios también forman parte de la identidad del municipio. Por ello, la retransmisión del España-Francia se vivirá en diferentes puntos, evitando concentrar toda la actividad en el centro y permitiendo que miles de familias disfruten del partido cerca de sus casas.

La iniciativa busca convertir la semifinal en una auténtica fiesta popular, fomentando la convivencia y el sentimiento de pertenencia a un municipio que apuesta por acercar la cultura, el ocio y también el deporte a todos sus rincones. Una decisión que rompe con la tradicional centralización de este tipo de eventos y que envía un mensaje claro: no hay ciudadanos de primera y de segunda; el casco y los barrios laten al mismo ritmo cuando juega España.

Francia será el último gran escollo antes de la final. Pero durante noventa minutos —o quizá algunos más— el resultado será casi lo de menos. Lo importante será volver a ver a un país unido detrás de una misma camiseta, compartiendo una ilusión que trasciende generaciones y colores políticos.