El Cabildo y el Gobierno activan el tercer carril en el tramo Guamasa–Aeropuerto Norte para aliviar una autopista diseñada para otro tiempo y hoy colapsada.
La TF-5 afronta por fin su ampliación tras décadas de saturación. El proyecto del tercer carril entre Guamasa y el Aeropuerto de Tenerife Norte moviliza 66 millones de euros y prevé el inicio de las obras este verano, con un plazo cercano a los tres años.
La magnitud del problema explica la urgencia: la vía fue concebida hace más de medio siglo para soportar unos 5.000 vehículos diarios, una cifra que hoy se ha multiplicado hasta superar los 100.000 coches al día, convirtiéndola en una de las carreteras más congestionadas de Canarias.
La actuación contempla la ampliación a tres carriles por sentido en el tramo crítico, junto a la reordenación de enlaces como Guamasa y San Lázaro, y mejoras en los accesos al aeropuerto para separar flujos y reducir los atascos estructurales.
El reto será ejecutar las obras sin paralizar una arteria esencial para la movilidad del norte y el área metropolitana, donde miles de conductores sufren retenciones diarias.
La intervención llega tarde para muchos usuarios, pero supone el mayor intento en años de aliviar el colapso de la TF-5. Una autopista del pasado que ahora intenta adaptarse al presente.