El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, considera justificado retirar las bases militares estadounidenses en España y otros países aliados de la OTAN en pleno aumento de la tensión con Irán.
En paralelo, Reino Unido ha autorizado a Estados Unidos a utilizar sus bases para operaciones calificadas como “defensivas”, con el objetivo de debilitar las capacidades de misiles iraníes que amenazan el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
Este movimiento refleja las diferencias estratégicas entre aliados occidentales en la gestión del conflicto, mientras aumenta la preocupación por una posible escalada en Oriente Próximo.
La posible retirada de bases en países como España supondría un cambio significativo en la presencia militar estadounidense en Europa, en un contexto marcado por la inestabilidad internacional y el refuerzo de posiciones militares en zonas clave.