El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado una pausa de cinco días en posibles ataques contra la infraestructura energética de Irán tras lo que calificó como “conversaciones productivas” con Teherán. Según el mandatario, ambos países han iniciado un diálogo “constructivo” orientado a lograr una resolución completa de sus tensiones, y las negociaciones continuarán a lo largo de esta semana.
El anuncio llega apenas unas horas antes de que expirara el ultimátum que Washington había dado a Irán para desbloquear el estrecho de Ormuz. Días antes, Trump había advertido que ordenaría ataques contra centrales eléctricas iraníes si no se producía ese desbloqueo. Sin embargo, ahora ha condicionado cualquier acción militar al progreso de las conversaciones.
Desde Irán, las autoridades han negado la existencia de contactos directos con Estados Unidos y han atribuido el cambio de postura de Washington a sus propias amenazas, que incluían posibles ataques a instalaciones energéticas en toda la región o incluso el minado del golfo Pérsico.
La reacción de los mercados ha sido inmediata: el precio del petróleo, que subía con fuerza al inicio de la semana, ha caído más de un 10%, mientras que las bolsas, que registraban pérdidas significativas, han revertido su tendencia.
En paralelo, la tensión militar en la región sigue en aumento. Israel ha lanzado nuevos bombardeos sobre Teherán tras recibir otra oleada de misiles iraníes. Asimismo, varios países del Golfo —como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin— han informado de ataques recientes en sus territorios.