El giro en la estrategia del presidente estadounidense, Donald Trump, ha provocado un vuelco inmediato en los mercados financieros. Tras anunciar una pausa de cinco días en los ataques contra infraestructuras energéticas de Irán, el precio del petróleo se desplomó hasta un 10%, mientras las bolsas registraron subidas cercanas al 4% en cuestión de minutos.
La decisión de Washington puso fin a una jornada que había comenzado con fuertes caídas generalizadas. El crudo, que había superado los 110 dólares por barril ante el temor a una escalada bélica, cayó bruscamente por debajo de los 100 dólares. Al mismo tiempo, índices como el Ibex 35 pasaron de pérdidas significativas a ganancias destacadas, reflejando un cambio radical en el sentimiento inversor.
La volatilidad marcó toda la sesión. Inicialmente, la tensión geopolítica —con amenazas cruzadas entre Estados Unidos e Irán por el control del estrecho de Ormuz— había provocado ventas masivas en bolsa, deuda y materias primas, beneficiando principalmente al dólar como activo refugio. Sin embargo, el anuncio de Trump, que aseguró la existencia de conversaciones “muy positivas y productivas” con Teherán, revirtió esa tendencia de forma abrupta.
Aun así, la reacción del mercado se moderó parcialmente tras las primeras respuestas desde Irán, que negó contactos directos o indirectos con Washington. Pese a ello, el balance final fue claramente positivo: los futuros de Wall Street pasaron de anticipar caídas a prever subidas cercanas al 3%, mientras el precio del gas también redujo su presión.
Este tipo de cambios de rumbo no son nuevos en la presidencia de Trump. De hecho, en los mercados se ha popularizado el término “TACO” (Trump Always Chickens Out) para describir episodios en los que el mandatario da marcha atrás en decisiones que generan inestabilidad. Situaciones similares se han producido anteriormente con medidas arancelarias o decisiones relacionadas con la política monetaria.
En cifras concretas, el barril de Brent llegó a desplomarse hasta un 15% en apenas tres minutos, mientras el Ibex 35 subía más de un 4% en ese mismo intervalo. Entre los valores más afectados, compañías energéticas como Repsol registraron fuertes caídas, mientras aerolíneas como IAG se beneficiaron del descenso del crudo.
En Estados Unidos, la reacción también fue positiva: el Dow Jones avanzó cerca de un 2%, el S&P 500 superó el 1,5% y el Nasdaq se acercó al 2% tras la apertura, consolidando el rebote global tras una jornada marcada por la incertidumbre.