La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha conseguido articular una de las claves del proyecto: la cooperación institucional entre todas las administraciones implicadas.
El impulso coordinado entre el Cabildo, el Gobierno de Canarias y el Estado ha permitido desbloquear una infraestructura estratégica que llevaba años atascada entre trámites, financiación y planificación.
Dávila ha situado la TF-5 como prioridad absoluta en la agenda insular, logrando que las distintas administraciones remen en la misma dirección para dar respuesta a uno de los principales problemas de movilidad de Tenerife.
Este entendimiento institucional no solo ha acelerado los plazos del proyecto, sino que marca un cambio de dinámica en la gestión de grandes infraestructuras en la isla, tradicionalmente lastradas por la falta de coordinación.
El mensaje político es claro: cuando hay unidad administrativa, las obras llegan.