La Guardia Civil ha desmantelado en Tenerife un importante taller clandestino dedicado a la falsificación de ropa, con un volumen intervenido que alcanza las 70.000 prendas y un valor estimado cercano a los siete millones de euros.
La operación, enmarcada en la lucha contra los delitos contra la propiedad industrial, pone de relieve la dimensión del mercado ilegal en Canarias, donde este tipo de redes aprovechan la alta rotación turística y la distribución paralela para colocar mercancía falsificada.
Los agentes localizaron un punto de producción y almacenamiento donde se manipulaban prendas para imitar marcas reconocidas, listas para su distribución en distintos puntos del Archipiélago.
Este golpe refuerza la presión sobre un negocio que no solo perjudica a las marcas, sino que también impacta en la economía legal y el empleo, además de suponer un fraude para los consumidores.