La Agencia Tributaria ha certificado que España superó los 325.000 millones de euros de recaudación en 2025, un 10% más que el año anterior y el mayor registro de toda la serie histórica. Un crecimiento que responde al impulso del empleo, la subida de salarios y, sobre todo, al efecto de la inflación sobre la base imponible.
Porque mientras el Estado bate récords, los españoles siguen viviendo en un escenario de precios elevados, donde la cesta de la compra, la energía o la vivienda continúan presionando el bolsillo. Esa misma inflación que asfixia a los hogares también dispara la recaudación sin necesidad de elevar tipos impositivos.
El sistema vuelve a apoyarse en IRPF e IVA, que concentran cerca del 75% de los ingresos, consolidando un modelo sostenido por el consumo y las rentas del trabajo. Desde el Ministerio de Hacienda se pone el foco en la mejora del déficit como consecuencia de este aumento de ingresos.
En paralelo, Canarias también sube, aunque en otra dimensión: la recaudación autonómica se mueve en el entorno de los 3.800 a 4.000 millones de euros, con el IGIC como principal motor, en un contexto donde el encarecimiento del coste de vida también marca el ritmo económico del Archipiélago.