En la madrugada de este Jueves Santo en España, la historia volvió a escribirse mirando al cielo. La misión Artemis II despegó con cuatro astronautas a bordo, marcando el regreso de la humanidad al entorno lunar más de medio siglo después del Apolo 17, en 1972. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen protagonizan un viaje de diez días que no pisará la superficie, pero que abre definitivamente la puerta al regreso humano a la Luna.
La nave Orion se adentrará hasta los 400.000 kilómetros de la Tierra, más lejos que cualquier misión tripulada anterior, en una travesía que servirá para probar todos los sistemas clave antes del esperado alunizaje en futuras misiones Artemis. Se trata de un ensayo decisivo, el paso previo a una nueva era de exploración espacial con vocación de permanencia.
El vuelo también tiene un fuerte simbolismo: por primera vez viajan juntos hacia la Luna una mujer, un astronauta negro y un canadiense, reflejo de una exploración más diversa y global.
Más que un viaje, Artemis II es un mensaje: la carrera espacial no terminó, solo estaba esperando su segundo capítulo.