El presidente de Estados Unidos ha destituido a la fiscal general, Pam Bondi, tras meses de desgaste político y críticas por su gestión del caso Epstein, en una decisión que vuelve a tensionar su propio Gobierno.
Donald Trump ha cesado a su fiscal general, Pam Bondi, en un movimiento que evidencia la creciente inestabilidad interna en su Administración y el peso político del llamado caso Epstein. La decisión, comunicada por el propio presidente, llega tras semanas de malestar por la gestión de los archivos vinculados al magnate financiero y por lo que Trump consideraba una falta de contundencia en determinadas investigaciones.
Bondi, una figura leal al presidente, había quedado en el foco tanto de la oposición como de sectores republicanos por las contradicciones en torno a la publicación de documentos del caso Epstein, así como por la limitada información revelada.
El relevo será inmediato. Todd Blanche, hasta ahora fiscal general adjunto y abogado cercano al entorno de Trump, asumirá el cargo de forma interina mientras se decide un sustituto definitivo.
Más allá del caso Epstein, el cese también responde al descontento del presidente por lo que percibía como falta de agresividad en la persecución de sus adversarios políticos, una línea que ha marcado buena parte de su segundo mandato.
La salida de Bondi no es un hecho aislado. Se suma a otras destituciones recientes dentro del Ejecutivo, reforzando la idea de un Gobierno en constante reajuste y con una fuerte exigencia de lealtad política.
Sumario
Trump destituye a su fiscal general en plena polémica
El caso Epstein, detonante clave de la crisis
Nueva sacudida interna en la Administración estadounidense