El Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias han dado luz verde a uno de los proyectos más esperados en materia de movilidad: el tercer carril de la TF-5 entre Guamasa y San Lázaro. La actuación permitirá ampliar de dos a tres carriles en sentido Santa Cruz, reorganizar los enlaces estratégicos del aeropuerto y mejorar la fluidez en un corredor por el que circulan en torno a 110.000 vehículos diarios.
Con una inversión de 66,4 millones de euros y un plazo de ejecución de 35 meses, la obra se plantea como una respuesta estructural a los atascos que afectan a miles de personas cada día.
La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, puso el acento en la dimensión humana del problema al subrayar que esta actuación “no es una obra más”, sino una respuesta directa a la realidad que viven cada día miles de personas en la isla.
Dávila destacó el tiempo que se pierde en las carreteras, la dificultad para desplazarse y el impacto que esta situación tiene tanto en la calidad de vida de la ciudadanía como en el desarrollo económico de Tenerife, señalando que la puesta en marcha del proyecto representa un paso decisivo en una prioridad clave para la isla y el resultado de la colaboración entre administraciones.
Tenerife afronta uno de sus mayores retos con una intervención que va mucho más allá de una simple ampliación de carriles. El proyecto del tercer carril en la TF-5 entre Guamasa y San Lázaro introduce una transformación profunda en la forma de gestionar el tráfico en uno de los puntos más saturados de la isla.
La autopista TF-5, principal conexión entre el área metropolitana y el norte, soporta diariamente en torno a 110.000 vehículos, con picos de hasta 4.500 en horas punta, cifras que evidencian el desfase entre la infraestructura actual y la demanda real. En este contexto, la ampliación permitirá sobre todo reorganizar los flujos de circulación para eliminar puntos de conflicto y mejorar la seguridad vial.

Nuevo rediseño
Uno de los aspectos más relevantes de la actuación es la reordenación completa de los enlaces de Guamasa, San Lázaro y el aeropuerto. La creación de un nuevo acceso directo —conocido como “hipódromo”— permitirá redistribuir el tráfico y separar los flujos norte-sur.
Gracias a esta nueva configuración, aproximadamente un 25% de los vehículos que actualmente utilizan el enlace del aeropuerto podrán acceder o salir hacia el norte sin pasar por los puntos más congestionados. Este rediseño reducirá los cruces conflictivos y facilitará itinerarios más directos, especialmente entre quienes se desplazan hacia Santa Cruz y el Puerto de la Cruz.
La complejidad de la obra radica también en su ejecución. Se trata de una intervención que deberá realizarse sin interrumpir el tráfico. Durante los 35 meses previstos de obra, se mantendrán en todo momento los dos carriles actuales por sentido, reorganizando progresivamente la circulación para permitir el avance de los trabajos.
El proyecto se desarrolla principalmente sobre suelo ya disponible, lo que reduce significativamente las afecciones. En total, se prevé la ocupación de unos 8.000 metros cuadrados, concentrado principalmente en zonas de aparcamiento próximas a superficies comerciales.
La previsión es firmar la adjudicación antes del verano, lo que permitiría iniciar las obras en el corto plazo, tras un proceso de licitación que ya ha atraído a nueve empresas interesadas.
Logro colaborativo
Este proyecto se comenzó a redactar en el 2018, cuando se firmó un convenio para ejecutar esta obra, pero durante los ocho años siguientes no se realizó ninguna acción para darle continuidad por parte de los responsables.
Por ello, uno de los aspectos más destacados durante la presentación fue el papel de la colaboración institucional. El proyecto, que fue presentado en la sede del Cabildo de Tenerife con la participación del ingeniero redactor, Emilio Grande, fue inicialmente impulsado por la corporación insular y posteriormente asumido por el Gobierno de Canarias, que lo ha incorporado a su planificación y lo ha llevado a fase de licitación.
El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, destacó que esta actuación responde a una de las principales demandas de la ciudadanía y forma parte de una estrategia más amplia para mejorar la movilidad en la isla.
En este sentido, insistió en que la solución al problema de la movilidad requiere un enfoque global que combine la mejora de infraestructuras con el impulso del transporte público, la gratuidad de las guaguas, el refuerzo del tranvía y el desarrollo de futuros proyectos como el tren del sur.
La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, subrayó que esta actuación no es una obra más, sino una infraestructura crucial que responde a un problema cotidiano que afecta a miles de personas. En su intervención, destacó que los atascos, el tiempo perdido en carretera y la dificultad para desplazarse tienen un impacto directo en la calidad de vida y en el desarrollo económico de la isla.
Asimismo, puso en valor el esfuerzo conjunto entre administraciones, señalando que este proyecto es fruto de la colaboración institucional y del compromiso por dar respuesta a una necesidad real de Tenerife.
El vicepresidente del Cabildo, Lope Afonso, destacó que esta actuación supone un avance real para afrontar uno de los principales retos de la isla. Subrayó que el proyecto no solo aumentará la capacidad de la vía, sino que permitirá una gestión más inteligente del tráfico, especialmente en un punto tan sensible como los accesos al aeropuerto. En este sentido, insistió en que la obra tendrá un impacto directo en la calidad de vida de miles de ciudadanos, reduciendo tiempos de desplazamiento y mejorando la seguridad vial.
El vicepresidente del Gobierno de Canarias, Manuel Domínguez, puso el acento en el impacto real de este tipo de actuaciones en la vida cotidiana de la ciudadanía. Domínguez destacó que se trata de un ejemplo claro de cómo la inversión pública bien planificada puede mejorar los desplazamientos diarios y reforzar la seguridad en una red viaria esencial para Tenerife.