Reforma constitucional en marcha

El Gobierno abre la puerta a tocar la Constitución y agita el tablero político en España

(Foto de ARCHIVO) El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso, a 25 de marzo de 2026, en Madrid (España). Sánchez y Feijóo se miden este miércoles en el Pleno del Congreso en plena escalada por la guerra de Irán, un duelo parlamentario que se produce la víspera de que la Cámara Baja debata la convalidación del decreto anticrisis, que incluye rebajas fiscales para paliar los efectos de ese conflicto bélico en Oriente Próximo. Aunque el paquete de medidas incorpora algunas de las propuestas del PP, como la bajada del IVA de los carburantes al 10%, desde Génova dejan en el aire que vayan a votar a favor de la convalidación del real decreto ley y recomiendan al Gobierno que amarre los apoyos de sus socios parlamentarios. Eduardo Parra / Europa Press 25/3/2026

El Consejo de Ministros impulsa una reforma que trasciende un único asunto y reabre el debate sobre el alcance de los cambios en la Carta Magna.

El Gobierno ha dado luz verde a una propuesta de reforma constitucional que va más allá de un único punto y reabre un debate de calado sobre el alcance de los cambios en la Carta Magna. La iniciativa, aún en fase inicial, forma parte de una estrategia política que busca adaptar determinados derechos y principios al contexto actual, en un momento marcado por la fragmentación parlamentaria.

Más allá del contenido concreto, el movimiento del Ejecutivo sitúa en el centro la dificultad de sacar adelante una reforma de este tipo, que exige amplios consensos en el Congreso y el Senado. La falta de mayorías claras convierte el proceso en un auténtico pulso político, donde cada bloque medirá fuerzas.

El anuncio ya ha generado reacciones en cadena y anticipa un escenario de confrontación institucional, con el debate constitucional de nuevo sobre la mesa en un país poco habituado a modificar su norma fundamental.

La Constitución, una diana

La reforma constitucional vuelve a situarse en el centro del debate político nacional, en un contexto marcado por la necesidad de amplios consensos parlamentarios. Cualquier modificación de la Carta Magna exige mayorías reforzadas tanto en el Congreso como en el Senado, lo que convierte el proceso en un ejercicio de negociación constante entre bloques enfrentados.

El movimiento del Gobierno abre un escenario de tensión política e institucional, donde los equilibrios serán determinantes. Más allá del contenido concreto de la propuesta, el debate de fondo gira en torno al alcance de los cambios y a la capacidad real del sistema político español para afrontar una reforma de estas características en un momento de alta fragmentación.