El Cabildo de Tenerife refuerza la defensa de sus espacios naturales con más agentes y tecnología avanzada

El Cabildo de Tenerife ha dado un paso decisivo en la protección de su entorno natural con la incorporación de 20 nuevos agentes de medio ambiente, una medida que refuerza la vigilancia, el control y la conservación del territorio insular. Esta ampliación no solo responde a una necesidad inmediata, sino que se enmarca en una estrategia más amplia de fortalecimiento del servicio público y adaptación a los nuevos desafíos ambientales.

La incorporación de estos profesionales, que ya desempeñan sus funciones como funcionarios de carrera, permite mejorar de forma significativa la cobertura en los espacios naturales protegidos y en el conjunto de la isla. Se trata de una apuesta clara por aumentar la presencia sobre el terreno, reforzar la capacidad de actuación y avanzar hacia un modelo más eficiente y especializado en la gestión ambiental.

Uno de los principales focos de este refuerzo es el Parque Nacional del Teide, uno de los enclaves naturales más valiosos del país. En este espacio, la plantilla de agentes se incrementa de manera notable, pasando de 2 a 14 efectivos. Este aumento permite mejorar la vigilancia, el seguimiento ambiental y la capacidad de respuesta en un entorno que, por su singularidad y fragilidad, requiere una atención constante.

Pero el impacto de estas incorporaciones va más allá del Teide. La redistribución de los efectivos permite una cobertura más equilibrada en toda la isla, reforzando la presencia en diferentes zonas y mejorando la capacidad de respuesta ante situaciones diversas, desde infracciones medioambientales hasta emergencias como incendios forestales, inundaciones o rescates.

La presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, ha destacado que esta medida supone “un paso importante en la protección de nuestros espacios naturales”, subrayando la necesidad de contar con una administración más presente y preparada ante los retos actuales. En la misma línea, la consejera de Medio Natural, Blanca Pérez, ha incidido en que el objetivo no es solo aumentar el número de agentes, sino también mejorar la calidad del servicio a través de la formación y el uso de nuevas herramientas.

Y es precisamente en este punto donde se sitúa otro de los pilares de esta estrategia: la mejora cualitativa del servicio. El Cabildo ha diseñado un programa de formación específico, pionero en Canarias, que permitirá a los nuevos agentes adquirir conocimientos técnicos avanzados en protocolos de actuación, herramientas digitales y especializaciones vinculadas a la gestión ambiental.

Además, se está avanzando en la consolidación de unidades especializadas que refuercen la eficacia del servicio. Actualmente ya están operativas la Unidad de Delitos Ambientales y Coordinación con la Fiscalía, centrada en actuaciones de policía judicial, y la Unidad de Vigilancia Ambiental Digital, orientada a la detección de infracciones en internet y redes sociales.
A estas se sumarán nuevas unidades como la Brigada de Investigación de Causas de Incendios Forestales, una Unidad de Flora y Fauna y una Unidad Canina para la detección de venenos.

La apuesta por la especialización responde a la creciente complejidad de los retos ambientales, donde la prevención, la investigación y la capacidad de intervención rápida resultan clave. En este contexto, los agentes de medio ambiente desempeñan un papel fundamental como enlace directo entre la administración y el territorio, actuando tanto en labores de vigilancia como en la gestión de emergencias.

Más drones

Junto al refuerzo humano, la tecnología se ha convertido en un aliado imprescindible. El Cabildo de Tenerife ha ampliado su capacidad operativa con la incorporación de nuevos drones, herramientas que permiten realizar tareas de vigilancia, control y seguimiento en zonas de difícil acceso o con condiciones complejas.
En la actualidad, el área de medio ambiente cuenta con una flota de 12 drones, incluyendo dispositivos de alta capacidad especialmente diseñados para la unidad de incendios forestales. Estos equipos permiten obtener información visual y térmica en tiempo real, lo que mejora la eficacia de las intervenciones y reduce los riesgos para el personal.

La incorporación de esta tecnología ha supuesto un avance significativo en la gestión ambiental, ya que permite detectar focos de calor, supervisar grandes extensiones de terreno y realizar tareas como el control de vertidos, la identificación de construcciones ilegales o la investigación de causas de incendios.
Este despliegue tecnológico ha ido acompañado de un importante esfuerzo en formación. Actualmente, 21 profesionales están acreditados como pilotos, cumpliendo con los requisitos establecidos por la normativa aeronáutica, lo que garantiza un uso seguro y eficiente de estos recursos en un entorno especialmente complejo como el de Tenerife.

Además, se han desarrollado protocolos específicos y herramientas de gestión de datos que permiten optimizar la información obtenida durante los vuelos, facilitando la toma de decisiones y mejorando la coordinación entre los distintos equipos.

El consejero de Presidencia, José Miguel Ruano, ha señalado que este proceso de incorporación y modernización responde al compromiso del Cabildo con el fortalecimiento del empleo público y la mejora de los servicios esenciales, destacando la importancia de garantizar una cobertura adecuada en todo el territorio.

Con esta combinación de más personal, mayor especialización y el uso de tecnología avanzada, el Cabildo de Tenerife consolida un modelo de gestión ambiental basado en la anticipación, la presencia activa y la mejora continua.

Un modelo que entiende que la protección del entorno natural no es solo una responsabilidad institucional, sino también una inversión de futuro. Porque preservar los espacios naturales de la isla no es únicamente conservar su biodiversidad, sino también proteger una parte esencial de su identidad y garantizar su sostenibilidad para las próximas generaciones.