Tenerife culmina una planta pionera que transforma residuos en agua reutilizable

El Cabildo de Tenerife ha finalizado la instalación y puesta en marcha de la Planta de Lixiviados del Complejo Ambiental de Tenerife, ubicado en Arico, una infraestructura que ha supuesto una inversión de 6,5 millones de euros y que permitirá tratar residuos líquidos para su posterior reutilización.

La presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, subrayó que “con la finalización de esta Planta de Lixiviados, reafirmamos nuestro compromiso con la sostenibilidad y la protección de nuestro entorno natural. Esta nueva infraestructura, en la que hemos invertido un total de 6,5 millones, se convierte en un nuevo hito de nuestras políticas de gestión de los residuos que se generan en la isla, ya que la instalación nos permite transformar un problema ambiental en un recurso valioso”.

El proyecto se ha desarrollado conforme a la planificación prevista y se ha implantado de forma progresiva en distintas fases. La última de ellas ha sido la inertización, un proceso que permite estabilizar el concentrado resultante mediante la adición de reactivos, transformándolo en un material sólido sin potencial contaminante y apto para su depósito final.

Antes de esta etapa final, la planta incorporó otros procesos clave. En primer lugar, la ósmosis inversa, que permite separar el lixiviado y generar hasta 120 metros cúbicos de agua al día. Posteriormente, se aplicó un tratamiento fisicoquímico para eliminar sólidos en suspensión y metales, seguido de una fase de evaporación destinada a separar el agua restante mediante la aplicación de calor.

Según explicó el director insular de Residuos, Alejandro Molowny, “desde un punto de vista técnico, la puesta en marcha de la fase de inertización culmina un proceso de tratamiento complejo y altamente eficiente que se ha ejecutado según la planificación prevista. En este caso, el sistema opera en cuatro etapas críticas, comenzando con la ósmosis inversa, que ya nos permite generar 120 m³ de agua al día, seguida de un tratamiento fisicoquímico y una fase de evaporación”. Además, añadió que “es la inertización, que es clave ya que utilizamos reactivos para estabilizar el concentrado sobrante, transformándolo en un material sólido estable y sin potencial contaminante. Gracias a este despliegue tecnológico aseguramos que la gestión final en la celda de vertido sea totalmente segura y cumpla estrictamente con la legalidad vigente”.

Gracias a este sistema, se prevé alcanzar un rendimiento global de recuperación de agua cercano al 60%, generando recursos hídricos aptos para usos industriales o riego.

En esta línea, la consejera de Medio Natural, Blanca Pérez, destacó que “nuestro objetivo estratégico es avanzar hacia un modelo circular donde logremos la recuperación del 60% de los recursos hídricos tratados, obteniendo agua apta para procesos industriales y riego que antes simplemente se perdía”.