Del sueldo mínimo al IRPF: el cambio que obliga a declarar por primera vez y eleva la presión fiscal

El salto del salario mínimo interprofesional (SMI) al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) marca un antes y un después para miles de trabajadores. Por primera vez, perceptores del SMI se ven obligados a presentar la declaración de la renta, algo que hasta ahora no ocurría. La clave está en que, a diferencia de ejercicios anteriores, la subida del salario mínimo no ha venido acompañada de un ajuste del mínimo exento ni de las tablas de retenciones.

Esto ha provocado que estos trabajadores hayan soportado retenciones durante el año y queden dentro del sistema tributario de forma efectiva. El resultado es un aumento de la presión fiscal sobre las rentas más bajas, que además deberán afrontar por primera vez el trámite de la declaración. Un cambio que rompe con la práctica habitual y reabre el debate sobre el impacto real de las subidas del SMI.