Tensión máxima en Santa Lucía de Tirajana. El alcalde, Francisco García, ha decidido respaldar a los concejales de Primero Canarias amparándose en un informe de la Dirección General de Función Pública del Gobierno de Canarias, una maniobra que ha terminado por dinamitar el pleno municipal.
La decisión, que avala la continuidad de sus ediles, provocó la reacción inmediata de los grupos de la oposición, que optaron por abandonar la sesión en señal de protesta. Desde los bancos vacíos, el mensaje fue claro: consideran la actuación del regidor como una “caciquada” y denuncian una interpretación interesada de los informes para sostener una mayoría cuestionada.
El episodio evidencia la fractura política en el municipio y eleva la tensión institucional en un momento clave para la gestión local. Mientras el gobierno municipal defiende la legalidad de su postura y se escuda en el respaldo técnico de la administración autonómica, la oposición insiste en que se está forzando el marco normativo para blindar posiciones políticas.
El choque deja un pleno marcado por la ausencia, el ruido político y la incertidumbre sobre los próximos pasos. La crisis no solo tensiona el tablero municipal, sino que anticipa un escenario de confrontación creciente en Santa Lucía, donde la gobernabilidad queda, una vez más, en el centro del debate.