El municipalismo con sello propio sigue ganando terreno en Gran Canaria. Primero Canarias ha dado un paso clave en su expansión con la constitución de su estructura local en San Bartolomé de Tirajana, donde Samuel Henríquez ha sido proclamado presidente de la asamblea tras una reunión que congregó a cerca de 200 militantes en El Tablero.
La elección, respaldada por unanimidad, refuerza el liderazgo de Henríquez en el sur de la isla y consolida una estrategia política que bebe del modelo impulsado por referentes del municipalismo grancanario. La presencia en el acto del vicepresidente del Cabildo y alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa, junto al presidente nacional del partido y alcalde de Agüimes, Óscar Hernández, evidenció el peso político de este proyecto en crecimiento.
Primero Canarias, surgido tras la reconfiguración del espacio nacionalista en la isla, apuesta por una política de proximidad, centrada en la gestión local y en la construcción de estructuras sólidas desde los municipios. En ese contexto, la figura de Sosa se proyecta como referencia de un estilo político basado en la gestión, la cercanía y la implantación territorial, que ahora comienza a replicarse en otros puntos de Gran Canaria.
La nueva ejecutiva local en Tirajana se marca como objetivo fortalecer la presencia del partido en uno de los municipios estratégicos del sur, con la vista puesta en consolidar una alternativa política que aspire a tener peso tanto en los ayuntamientos como en el Cabildo.
El movimiento no es menor: Primero Canarias avanza en su hoja de ruta y deja claro que el municipalismo organizado quiere jugar un papel decisivo en el nuevo equilibrio político de la isla.
Despiece | Claves del movimiento (en texto)
Samuel Henríquez ha sido proclamado presidente local de Primero Canarias en San Bartolomé de Tirajana con el apoyo unánime de cerca de 200 militantes. El acto contó con la presencia de líderes como Teodoro Sosa y Óscar Hernández, reflejando el respaldo institucional al proyecto. La formación, surgida tras la reconfiguración del nacionalismo en Gran Canaria, apuesta por un modelo municipalista centrado en la gestión y la cercanía. Su implantación en Tirajana supone un paso estratégico para ganar presencia en el sur de la isla y reforzar su posición de cara a futuros procesos electorales.