Canarias tiene más de 200.000 casas vacías mientras el alquiler se dispara un 56%

Canarias vive una de sus mayores contradicciones económicas y sociales: más de 200.000 viviendas vacías en el Archipiélago mientras el acceso a la vivienda se convierte en un problema estructural. Solo en los últimos años, el mercado ha entrado en una espiral de encarecimiento que no guarda relación con la evolución de los salarios.

Según los últimos datos del sector inmobiliario, el precio del alquiler se sitúa en torno a los 15,3–15,6 €/m² en 2026, marcando máximos históricos tras subir más de un 50% en cinco años. En paralelo, la vivienda en propiedad ronda los 3.000–3.150 €/m², con incrementos cercanos al 70% en el mismo periodo.

El contraste es aún más evidente al analizar los ingresos: los salarios apenas han crecido en torno a un 13%, generando una brecha cada vez mayor entre lo que se gana y lo que cuesta vivir.

El problema no es solo de precios, sino de oferta efectiva. A pesar de ese parque de viviendas vacías —estimado en torno a 210.000 inmuebles—, muchas no salen al mercado por inseguridad jurídica, herencias bloqueadas o falta de incentivos.

Todo ello dibuja un escenario de tensión estructural, agravado por el peso del alquiler vacacional y la escasa vivienda pública, que ya impacta directamente en el modelo económico y social de Canarias.

Viviendas vacías y precios disparados: la ecuación imposible del mercado canario

El Archipiélago arrastra un desequilibrio estructural que explica buena parte de la crisis de acceso a la vivienda. Canarias cuenta con más de 200.000 viviendas vacías, un volumen significativo que, sin embargo, no se traduce en oferta real para el mercado residencial.

Mientras tanto, los precios continúan al alza. El alquiler se sitúa en torno a los 15,5 €/m², tras un incremento superior al 50% en los últimos cinco años, y la vivienda en propiedad ronda los 3.000 €/m², con subidas cercanas al 70%.

El gran problema es que esta evolución no ha ido acompañada por los ingresos. Los salarios apenas han crecido en torno a un 13%, lo que ha generado una brecha cada vez mayor entre lo que cuesta vivir y lo que se puede pagar.

A este escenario se suman factores como la vivienda vacacional, la escasa promoción pública y la retención de inmuebles fuera del mercado, configurando una ecuación cada vez más difícil de resolver para miles de canarios.