El exministro rechaza haber cobrado comisiones, se desvincula de la gestión económica y cuestiona la investigación mientras admite episodios personales que intenta desligar de la trama.
José Luis Ábalos compareció ante el Tribunal Supremo con una estrategia clara: negar cualquier implicación en el cobro de comisiones y desmontar el relato de la acusación. El exministro aseguró que nunca participó en adjudicaciones irregulares durante la pandemia y defendió que los contratos de material sanitario siguieron los cauces legales en un contexto de urgencia.
Durante su declaración, Ábalos trató de marcar distancias con la gestión económica, situando ese ámbito en manos de su exasesor Koldo García. “Nunca me metí en el tema del dinero”, vino a resumir su postura, en un intento de descargar responsabilidad en su entorno más cercano.
El exdirigente socialista también cargó contra la Unidad Central Operativa (UCO) y la Fiscalía, cuestionando la solidez de las pruebas y denunciando una interpretación interesada de los hechos. En paralelo, admitió episodios personales —como el pago de un alquiler vinculado a su expareja— que trató de desvincular de cualquier irregularidad.
Ábalos se mostró crítico con el impacto mediático del caso, asegurando que su imagen pública ha quedado “destrozada” y que ya es “carne de meme”.
Claves de su defensa
* Negación total: rechaza comisiones, sobornos y trato de favor.
* Responsabilidad desplazada: señala a su entorno, especialmente a Koldo.
* Ataque a la investigación: cuestiona a la UCO y a la Fiscalía.
* Admisiones controladas: reconoce hechos personales, pero los desvincula.
* Relato mediático: denuncia un juicio público previo a la sentencia.