‘Tus datos en todas las pantallas, cookies y privacidad en web, móvil y televisión conectada’, por Isaac Díaz

Durante años hemos asociado las famosas “cookies” al navegador del ordenador, pero la realidad es que hoy nos acompañan en casi cualquier pantalla conectada: el móvil, la tableta, las aplicaciones, las televisiones inteligentes e incluso algunas videoconsolas. Estos pequeños archivos, junto con otras tecnologías similares, permiten a las empresas conocer cada vez mejor qué hacemos online… y ahí es donde empieza el debate sobre privacidad y protección de datos.

 Qué son realmente las cookies (y qué no son)

Una cookie es un pequeño archivo de texto que un servicio digital (página web, plataforma de streaming, app móvil) guarda en tu dispositivo para recordar información sobre tu navegación. Pueden almacenar desde preferencias de idioma hasta el contenido de tu carrito de la compra o los vídeos que has visto, e incluso, combinadas con otros identificadores, llegar a singularizar o identificar a una persona.

No todas las cookies son iguales. De forma simplificada, podemos hablar de:

  • Cookies técnicas o necesarias: hacen que el servicio funcione (mantener la sesión iniciada, recordar el idioma o la configuración básica).
  • Cookies de analítica: ayudan a entender cómo se usa una web o una app, midiendo visitas, tiempo de uso o secciones más vistas.
  • Cookies de publicidad o seguimiento: permiten crear perfiles de hábitos y gustos para mostrar anuncios personalizados en diferentes servicios y dispositivos.

Las primeras suelen poder utilizarse sin consentimiento explícito, porque son imprescindibles para prestar el servicio, mientras que las de analítica y publicidad, que no son estrictamente necesarias, sí requieren el consentimiento previo e informado del usuario según la normativa europea y española.

 De la web al móvil, el seguimiento se vuelve ubicuo

En el navegador del ordenador, las cookies llevan años reguladas a través de lo que popularmente conocemos como “ley de cookies”, que obliga a informar de forma clara y a recabar el consentimiento antes de usar cookies no necesarias. Sin embargo, muchas personas aún aceptan estas ventanas emergentes sin leer, por la incomodidad de configurarlas.

En el móvil la situación es más compleja. Los navegadores también utilizan cookies, pero muchas apps recurren a otros identificadores y tecnologías de seguimiento que cumplen una función similar, registrar la actividad, vincularla a un perfil de usuario y compartirla con terceros con fines estadísticos o publicitarios. Además, los sistemas operativos ofrecen opciones para limitar el rastreo entre apps, pero no siempre son evidentes para el usuario medio.

En la práctica, nuestra actividad diaria, consultar noticias, usar redes sociales, comprar online, pedir comida a domicilio, deja un rastro detallado que puede reconstruirse a través de cookies y tecnologías equivalentes, muchas veces conectado a un mismo perfil, aunque cambiemos de dispositivo.

 Smart TV y otros dispositivos, el salón también se conecta

La expansión no se queda en el móvil. Las televisiones inteligentes y las plataformas de vídeo bajo demanda integradas en ellas también utilizan cookies o mecanismos equivalentes para personalizar la experiencia, recomendar contenido y medir audiencias. Ya es habitual que, al encender una Smart TV o acceder a una aplicación de streaming, aparezcan avisos de cookies o de tratamiento de datos similares a los que vemos en las páginas web.

Estos dispositivos pueden recopilar información sobre:

  • Qué contenidos ves, durante cuánto tiempo y en qué franjas horarias.
  • Cómo te desplazas por los menús y qué aplicaciones utilizas.
  • Datos técnicos del dispositivo, e incluso una localización aproximada a través de la conexión a internet.

Toda esta información resulta muy valiosa para los proveedores de contenidos, anunciantes y fabricantes de dispositivos, que pueden utilizarla tanto para mejorar su servicio como para segmentar publicidad y analizar comportamientos de consumo.

 Marco legal, consentimiento, transparencia y derechos

En Europa, el uso de cookies se encuentra en la intersección entre la Directiva de privacidad en las comunicaciones electrónicas (la conocida “ley de cookies”), la normativa nacional de servicios de la sociedad de la información y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). En España, la Ley 34/2002 y las guías de la Agencia Española de Protección de Datos han aterrizado estas obligaciones para webs, apps y servicios conectados.

Las claves legales se pueden resumir en tres ideas:

  • Información clara y comprensible: se debe explicar qué tipos de cookies o tecnologías se usan, con qué finalidad y por cuánto tiempo, y quiénes son los terceros que intervienen.
  • Consentimiento previo y granular: para cookies no necesarias (analítica, publicidad, personalización avanzada) es obligatorio obtener un consentimiento explícito, que permita aceptar o rechazar por categorías.
  • Derechos del usuario: la persona usuaria tiene derecho a retirar el consentimiento, acceder a la información que se guarda sobre ella, solicitar su supresión o limitar determinados tratamientos.

Este marco aplica no solo a las páginas web clásicas, sino también a muchas apps móviles y servicios que funcionan en televisores conectados o plataformas de streaming cuando el tratamiento de datos permite identificar o singularizar a un usuario.

 Qué puede hacer el usuario para proteger su privacidad

Aunque la normativa impone obligaciones a empresas y desarrolladores, la protección de la privacidad también pasa por que el propio usuario adopte hábitos más conscientes en todos sus dispositivos. Hay varias medidas básicas que pueden marcar la diferencia:

  • Configurar el navegador: revisar las opciones de “Privacidad y seguridad” para bloquear, por defecto, las cookies de terceros o limitar el seguimiento entre sitios, algo que navegadores como Firefox o Brave ya hacen de manera más estricta.
  • Gestionar permisos en el móvil: revisar los ajustes de privacidad, limitar el seguimiento entre aplicaciones y borrar periódicamente cookies y datos de sitios desde el navegador móvil.
  • Revisar la configuración de la Smart TV: comprobar los menús de privacidad de la televisión y de cada app, desactivar en lo posible la publicidad personalizada y la compartición de datos con terceros.
  • Usar herramientas adicionales: extensiones de navegador contra el rastreo, navegación en modo privado y limpieza regular de cookies y caché pueden reducir el perfilado excesivo.

La cuestión de fondo es si aceptamos que nuestra actividad digital, repartida entre múltiples pantallas, se convierta en el combustible de una economía basada en los datos personales y en la personalización extrema de contenidos y anuncios. La respuesta pasa por una combinación de leyes exigentes, buenas prácticas por parte de las empresas y usuarios más informados, capaces de decir “no” cuando el precio de usar un servicio es entregar más datos de los necesarios.

Isaac Díaz

Procade