La píldora económica de Jordi Bercedo: “El ahorro es una forma de protegerse hoy para poder decidir mañana”

Jordi Bercedo, economista.

Vivimos en una economía donde, cada vez más, el presente pesa más que el futuro. Los datos de ahorro de los hogares muestran una tendencia preocupante: se ahorra menos, y en algunos casos, directamente no se ahorra, sino que se gasta por encima de los ingresos disponibles.

Esto no ocurre por casualidad. Desde el punto de vista económico, hay varios factores detrás. Uno de los más importantes es el cambio en las expectativas. Cuando una parte de la población, especialmente los jóvenes, perciben que objetivos tradicionales como la compra de vivienda o la estabilidad financiera a largo plazo son difíciles de alcanzar, el incentivo al ahorro disminuye. Es lo que en economía se denomina una reducción en la “preferencia por el futuro”.

A esto se suma un entorno donde el consumo es cada vez más accesible y el marketing más feroz. Además, la financiación inmediata, los pagos aplazados y el crédito al consumo permiten adelantar decisiones de gasto. En términos simples: Estamos consumiendo hoy ingresos que todavía no se hemos generado.

El resultado es una economía más dinámica en el corto plazo, sí, pero también más vulnerable. Porque cuando el ahorro cae, desaparece el colchón financiero que permite a familias y personas afrontar imprevistoscomo una pérdida de empleo, una subida de tipos de interés o un gasto inesperado.

Además, este patrón de consumo tiene efectos agregados. Un aumento generalizado del gasto, cuando no va acompañado de un incremento equivalente en la producción, puede contribuir a presiones inflacionistas. Es decir, más dinero persiguiendo los mismos bienes, lo que acaba elevando los precios.

Este comportamiento no es exclusivo de los hogares. Si ampliamos la mirada, encontramos paralelismos con el sector público. El aumento del gasto público sostenido en el tiempo, financiado mediante deuda, responde a una lógica similar: priorizar el presente frente al ajuste intertemporal. Y, como en el caso de las familias, esto también implica trasladar costes al futuro.

La clave aquí no es demonizar el consumo. El consumo es un motor esencial de la economía. Pero sí entender que una economía sana necesita equilibrio entre consumo y ahorro. El ahorro no es solo dinero guardado: es inversión futura, estabilidad y capacidad de reacción ante incertidumbre.

Llama poderosísimamente la atención que toda esta casuística se esté produciendo bajo un escenario deinflación galopante, donde el hecho de que todo este carísimo y que los precios no paren de subir, no esta significando un obstáculo para que el consumo siga disparado, a pesar de que, a nivel agregado, la población de nuestro país este experimentando un preocupante proceso de pérdida de poder adquisitivo.

En definitiva, el verdadero desafío económico no es elegir entre vivir el presente o pensar en el futuro, sino encontrar un punto de equilibrio. Porque, en economía, el futuro siempre llega. Y cuando lo hace, contar con recursos marca la diferencia.

Por eso, más que una cuestión de restricción, el ahorro debería entenderse como una herramienta de libertad económica. Una forma de protegerse hoy, para poder decidir mañana.

Jordi Bercedo 

Economista