Llevo días leyendo informaciones sobre el posible atraque del crucero afectado por el brote de hantavirus y, sinceramente, hay algo que me preocupa enormemente y de lo que prácticamente nadie está hablando: los protocolos reales de control biológico y sanitario del buque.
Porque más allá de los pasajeros o de la tripulación, existe una cuestión básica que cualquier persona vinculada al campo, al transporte de mercancías o al control fitosanitario conoce perfectamente: los roedores.
Si finalmente el barco atraca en Canarias, ¿quién va a asumir el control de posibles roedores a bordo? ¿Quién garantiza que no haya transmisión o dispersión? ¿Quién coordina ese operativo? ¿Salud Pública? ¿El Servicio Canario de Salud? ¿Sanidad Exterior? ¿Una empresa privada especializada?
Y aún más importante: ¿quién ejecutará la desinfección y desratización completa del buque?
Porque estamos hablando de un asunto extremadamente sensible para un territorio insular como Canarias, donde el control sanitario y medioambiental es vital. Aquí cualquier fallo puede tener consecuencias importantes no solo para la salud pública, sino también para sectores económicos estratégicos como el turismo, la agricultura o el transporte.
Resulta sorprendente que se hable tanto del operativo político y tan poco de los detalles técnicos reales. La ciudadanía merece saber cuáles son los protocolos exactos, quién los supervisa y qué garantías existen antes de permitir cualquier atraque.
No se trata de alarmar. Se trata de informar y prevenir.
Porque cuando hablamos de riesgos biológicos en un territorio insular, la improvisación nunca puede ser una opción.
Álex Rodríguez, técnico especialista agrícola, – asesor de residuos y medio ambiente, experto en seguridad alimentaria y consejero de seguridad en mercancías peligrosas