La crisis del MV Hondius dejó este domingo una imagen política inédita en Canarias. Tres ministros del Gobierno de España compareciendo juntos desde Tenerife, en plena emergencia sanitaria internacional, pero sin la presencia del presidente canario, Fernando Clavijo, ni representantes visibles del Ejecutivo autonómico en la mesa principal del operativo.
La escena terminó convirtiéndose en el símbolo más evidente de la fractura institucional abierta entre Madrid y Canarias tras días de tensión por la llegada del crucero afectado por el brote de hantavirus.
La ministra de Sanidad, Mónica García; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; y el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, defendieron desde Tenerife la gestión del Estado y el despliegue del operativo internacional organizado para evacuar a los pasajeros del buque desde el puerto de Granadilla.
La comparecencia se produjo apenas horas después de que el Gobierno central terminara imponiendo el fondeo y el dispositivo apoyándose en el artículo 299 de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante, después de las dudas y objeciones planteadas inicialmente por Clavijo ante la falta de información sanitaria y los cambios en las condiciones inicialmente pactadas con el Ministerio.
La ausencia del presidente canario en la rueda de prensa terminó elevando todavía más el impacto político de la imagen. En Canarias, muchos interpretaron la escena como la confirmación pública del divorcio institucional entre ambos gobiernos.
Durante la comparecencia, Mónica García aseguró que el operativo se estaba desarrollando “con absoluta normalidad” y destacó que “nada nos va a distraer” del objetivo principal: completar la evacuación internacional y garantizar la seguridad sanitaria.
Grande-Marlaska defendió el enorme despliegue de seguridad activado en Tenerife, mientras Ángel Víctor Torres apeló al carácter solidario de Canarias y agradeció el trabajo de todos los cuerpos implicados.
Mientras tanto, el operativo continuaba desarrollándose bajo medidas extremas de seguridad. Más de 350 efectivos participaron en el dispositivo entre Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Portuaria, UME, Protección Civil, Ejército, técnicos sanitarios, Salvamento Marítimo y especialistas internacionales desplazados por la OMS.
Los pasajeros comenzaron a abandonar el barco desde primera hora de la mañana en pequeños grupos mediante lanchas rápidas y bajo estrictos controles médicos antes de ser trasladados directamente al aeropuerto Tenerife Sur.
Los primeros evacuados fueron los ciudadanos españoles, trasladados posteriormente en un avión militar hasta Madrid para continuar cuarentenas y pruebas en el Hospital Gómez Ulla.
La tensión internacional volvió a aumentar durante la tarde después de que Francia confirmara que uno de los pasajeros repatriados desde Tenerife presentó síntomas durante el vuelo de regreso a París, manteniéndose activo el seguimiento epidemiológico internacional sobre todos los viajeros evacuados.
El operativo continuará este lunes con nuevos vuelos de repatriación y con la salida progresiva de parte de la tripulación del MV Hondius, que posteriormente pondrá rumbo a Rotterdam para someterse a procesos de desinfección integral.
Pero más allá de la emergencia sanitaria, la jornada deja una imagen política que ya forma parte de la historia reciente de Canarias: Tenerife acogiendo una comparecencia de tres ministros del Gobierno de España sin Clavijo en la mesa y con el mayor choque institucional entre Canarias y Moncloa en muchos años todavía abierto.