Reconozco que ayer estuve todo el día pendiente del dichoso barco Hondius que fondeó entre dos dársenas en el puerto de Granadilla. Era lo que algún experto calificó como “fondeo fakes”, porque los amarres se realizan fuera de la bocana del puerto, en la mar océana, externamente a la infraestructura portuaria y lejos de pagar por un puesto en las zonas marítimas. Nadie nunca había visto que un barco fondeara en esos sitios después de pasar por la bocana portuaria y se abarloara entre dos dársenas, la de estribor y la de babor, para que los ocupantes de ese crucero pudieran desembarcar de cinco en cinco y con lanchas para llegar a tierra. ¡Qué operación!
Lo que pasa es que me aburrí a media tarde, en la que ya no podía seguir viendo lo que sucedía en Granadilla. Bueno, a ese puerto lo nombraron de muchas formas; un querido compañero de una emisora de radio, peninsular él, dijo que conectaba con el puerto de La Granadilla, y el que hizo la crónica no se lo corrigió, mal asunto.
Oí que un psiquiatra del Comisionado de Salud Mental del Ministerio de Sanidad se bajó de la guagua de la UME que había trasladado a los españoles al aeropuerto y caminó por la zona sin mascarilla y con un traje de protección especial en la mano. Ha respondido a esto la responsable de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones, que ha dicho algo así como que estaba previsto que esta persona viajara en la guagua para acompañar a los pasajeros españoles y que debía hacerlo con el EPI puesto, como medida de seguridad y, cuando se lo quitara, depositarlo en un contenedor específico habilitado en la zona restringida del aeropuerto. No obstante, la realidad es que en las imágenes difundidas no se aprecia que el psiquiatra deposite el EPI en ningún contenedor ni que haya uno situado junto al punto en el que baja de la guagua.
Todo eso indica el nivel de cacicada que todo esto tiene. Uno no es político ni espera gran cosa de ellos, pero que se hayan sacado una norma que esté por encima de lo que ordenaba el presidente del Gobierno canario, Fernando Clavijo, es duro. Era una cosa que levantaba ampollas o que servía incluso para preguntarse para qué demonios sirve lo de las autonomías. Primero, el Gobierno de Canarias dijo que no se autorizaba el fondeo de esa nave hasta que se garantizara que todos los pasajeros pudieran abandonar la isla durante este domingo, a lo que respondió con una resolución que, firmada por Ana Núñez Velasco, directora general de la Marina Mercante, por la que se ordenaba la acogida del buque en el Puerto de Granadilla, ya sea mediante fondeo controlado o atraque directo, por motivos de seguridad marítima y por la “necesidad de asistencia sanitaria a bordo”. Un artículo 155 en el mar, lo mismo que se hizo hace unos años con la autonomía catalana. Yo, y perdonen que sea reiterativo, me sigo preguntando para qué sirven los Estatutos de Autonomía.
Ayer no apareció por el muelle de Granadilla ni el presidente del Gobierno canario ni ninguno de los responsables institucionales tinerfeños. Ni presidenta del Cabildo, ni alcaldes zonales, que aparecían con Fernando Clavijo en un canutazo en la entrada del puerto sureño con cara de pocos amigos. Dentro del recinto estaban los representantes del Ejecutivo central, con Mónica García, Fernando Grande-Marlaska, Ángel Víctor Torres, junto al director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, que declararon ante los medios de comunicación que tanto Tenerife como España están preparadas para atender a ese barco. Una postura diferente a la que habían defendido horas antes, y uno se pregunta por qué.
Decía ayer el editorial de La Gaceta de Canarias que “la clave, en definitiva, está en combinar tres elementos inseparables: rigor científico, máxima exigencia operativa y responsabilidad social. Sin alarmismo. Sin frivolidad. Sin improvisación política. Porque la confianza pública no se construye ocultando riesgos, pero tampoco magnificándolos irresponsablemente. Tenerife ha levantado la voz con claridad, pero no puede permitirse ni el miedo irracional ni la negligencia. Lo que toca ahora es hacer las cosas bien. Y hacerlas juntos”. Cita textual, y eso ha sido lo que ha pasado.
Porque aquí discutíamos si aquello era un fondeo, un atraque encubierto o una especie de aparcamiento marítimo improvisado, y lo que pasaba es que cada administración defendía su parcela, o que cada político intentaba salvar su relato o que cada institución estaba más preocupada por no quedar mal en la foto. No he hablado de Oscar Puente, ministro de Fomento y que algunos le han echado de menos, yo también, que era el “dueño” de la instalación. Porque al final lo que vio la gente fue un barco entrando en un puerto donde supuestamente no podía entrar, una resolución del Estado pasando por encima del criterio del Gobierno canario y un desfile de ministros y cargos públicos. Todo muy moderno, protocolario y técnico… hasta que uno rasca un poco y descubre que aquí improvisaba hasta el apuntador.
Y luego está esa otra enfermedad nuestra: convertir cualquier crisis en una batalla política o territorial. Los unos queriendo demostrar autoridad y los otros haciéndose los ofendidos. Mientras tanto, el ciudadano asistía atónito a un espectáculo donde parecía más importante quién mandaba sobre el muelle. Porque si algo quedó claro estos días es que aquí todo el mundo exige competencias, protocolos y autonomía… hasta que llega un problema serio y entonces nadie quiere asumir el coste político de la decisión. Y así seguimos: con políticos jugando al ajedrez institucional, expertos discutiendo definiciones marítimas y ciudadanos intentando entender algo en medio de un ruido donde, como casi siempre, sobraron cargos, sobraron declaraciones y faltó sentido común.
Y no ha hablado del CD Tenerife que perdió el sábado frente al Unionistas de Salamanca por dos goles a uno y que seguirá siendo primero de su grupo, a pesar de que el Celta B ganó su encuentro y todo se reduce ahora a nueve puntos de ventaja a favor del representativo tinerfeño. No sé si en esto hay algo de dejación, pero seguiremos con la tarea hecha.