El cementerio de cayucos de Granadilla: años de abandono frente al mar

Decenas de embarcaciones utilizadas en la Ruta Canaria permanecen acumuladas en el muelle sin un plan claro de retirada, mientras crece la preocupación ambiental y social.

El muelle de Granadilla, en el sur de Tenerife, se ha convertido en un símbolo silencioso de la crisis migratoria que vive Canarias desde hace años. Decenas de cayucos y pateras utilizados por migrantes para llegar a las Islas permanecen abandonados a la intemperie, acumulándose sin fecha concreta para su destrucción o retirada definitiva.

Las embarcaciones, muchas deterioradas por el paso del tiempo, el sol y la salitre, ocupan una amplia zona portuaria y generan preocupación entre vecinos, trabajadores del puerto y colectivos ecologistas. El principal problema no es solo visual. Expertos alertan de posibles impactos medioambientales debido al deterioro de maderas, fibras, motores y restos de combustible que podrían afectar al entorno marítimo.

La situación refleja también la dimensión humana de la inmigración irregular en Canarias. Cada cayuco representa una travesía extrema desde las costas africanas, en muchos casos marcada por el hambre, el miedo y la muerte en el Atlántico. Sin embargo, una vez finalizados los procesos judiciales, muchas de estas embarcaciones quedan almacenadas durante años por cuestiones burocráticas o falta de recursos administrativos.

Vecinos de la zona consideran que el espacio se ha convertido en un “cementerio de cayucos” que transmite imagen de abandono institucional. Reclaman soluciones rápidas, tanto por motivos ambientales como por seguridad y dignidad.

Mientras continúan llegando embarcaciones a Canarias, la acumulación en Granadilla abre un nuevo debate sobre cómo gestionar no solo la emergencia migratoria, sino también las consecuencias materiales y medioambientales que deja la Ruta Canaria.

La inmigración en Canarias, en cifras y contexto

La Ruta Canaria es una de las más peligrosas del mundo. Miles de personas parten cada año desde Mauritania, Senegal, Gambia o Marruecos rumbo al archipiélago en cayucos y pateras precarias.

Factores como la pobreza, los conflictos, la falta de oportunidades y las mafias de tráfico de personas impulsan estas travesías. Muchas embarcaciones son interceptadas por Salvamento Marítimo, aunque otras llegan por sus propios medios a las costas canarias.

Tras su llegada, los cayucos suelen quedar bajo custodia judicial antes de ser destruidos. El problema aparece cuando los procedimientos se alargan y las embarcaciones terminan acumulándose durante años en puertos como el de Granadilla.