Trump y Xi escenifican en Pekín una tregua estratégica entre las dos grandes potencias

Donald Trump y Xi Jinping protagonizaron este jueves en Pekín una de las imágenes políticas más potentes del año. El presidente estadounidense fue recibido con todos los honores en el Gran Palacio del Pueblo en una cumbre marcada por la tensión internacional, la guerra en Irán, la carrera tecnológica y la batalla comercial entre Washington y Pekín.

El encuentro comenzó con una escenografía cuidadosamente diseñada por el Gobierno chino: desfile militar, alfombra roja y mensajes públicos de cooperación. Xi Jinping defendió que China y Estados Unidos “deben ser socios y no rivales”, mientras Trump respondió asegurando que ambos países pueden construir “un fantástico futuro juntos”.

Pese al tono cordial, sobre la mesa pesan asuntos de enorme sensibilidad geopolítica. Taiwán, la inteligencia artificial, los microchips, los minerales estratégicos y el impacto económico de la guerra en Oriente Medio forman parte de unas conversaciones observadas con atención por las principales potencias mundiales.

Trump acudió acompañado por algunos de los grandes nombres tecnológicos y empresariales de Estados Unidos, entre ellos Elon Musk, Tim Cook y Jensen Huang, en un gesto que evidencia la importancia de la disputa tecnológica con China.

Analistas internacionales consideran que Xi recibe a Trump desde una posición reforzada por la dependencia occidental de China en sectores estratégicos y por el actual contexto internacional, mientras Washington busca contener la escalada global y estabilizar la relación entre las dos mayores economías del planeta.