El director de la agencia, John Ratcliffe, se reúne en La Habana con el entorno más cercano de Raúl Castro en plena crisis energética y social de la isla
La Administración de Donald Trump ha decidido elevar la presión sobre Cuba en uno de los momentos más delicados para el régimen castrista. El director de la CIA, John Ratcliffe, viajó esta semana a La Habana para mantener contactos directos con figuras estratégicas del aparato de poder cubano, en una visita cargada de simbolismo político y tensión diplomática.
Entre los encuentros destaca la reunión con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, jefe de seguridad de Raúl Castro y considerado uno de los hombres con más influencia dentro del núcleo duro del régimen. El movimiento ha sido interpretado en Washington como una advertencia directa al castrismo en medio del deterioro económico y social que atraviesa la isla.
Cuba vive actualmente una situación límite marcada por apagones diarios de larga duración, falta de combustible, escasez de alimentos y un creciente malestar ciudadano. En varias ciudades se han producido protestas espontáneas mientras miles de cubanos continúan abandonando el país rumbo a Estados Unidos y otros destinos.
Fuentes estadounidenses apuntan a que Ratcliffe trasladó un mensaje claro de la Casa Blanca: Washington estaría dispuesto a explorar vías de diálogo y alivio económico, pero solo si el régimen acepta reformas profundas y cambios estructurales. La estrategia de Trump pasa ahora por combinar presión política, inteligencia y diplomacia directa para intentar debilitar al aparato castrista desde dentro.
La visita del jefe de la CIA evidencia además que Estados Unidos considera que Cuba atraviesa uno de los momentos de mayor fragilidad institucional de las últimas décadas.