Estados Unidos e Irán acercan posiciones para un posible acuerdo de paz con Ormuz y el programa nuclear como ejes centrales

Las negociaciones entre Irán y Estados Unidos para poner fin al conflicto abierto tras la ofensiva lanzada el pasado 28 de febrero entran en una fase decisiva, con avances que ya han sido recibidos positivamente por Europa y con Pakistán preparándose para acoger una nueva ronda de conversaciones entre ambas delegaciones.

Aunque desde Teherán se ha mantenido una posición de cautela y sin confirmaciones oficiales sobre el contenido del eventual pacto, en Washington crece la expectativa ante un anuncio que podría producirse en los próximos días. Según informó el portal Axios citando fuentes de la Casa Blanca, el entendimiento estaría próximo, aunque no llegaría de forma inmediata.

Uno de los puntos centrales del borrador que manejan ambas partes sería la reapertura progresiva del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio energético internacional que permanece parcialmente restringida desde el inicio de la guerra. Tanto medios estadounidenses como iraníes coinciden en señalar que el objetivo prioritario del memorando de entendimiento pasa por reducir las hostilidades y recuperar el tránsito marítimo.

Sin embargo, existen diferencias sobre el alcance de ese compromiso. Mientras fuentes estadounidenses apuntan a una normalización durante una tregua inicial de 60 días, medios iraníes sostienen que el restablecimiento sería gradual y bajo supervisión de Teherán, sin regresar completamente al escenario previo al conflicto.

El posible acuerdo incluiría además medidas económicas orientadas a rebajar tensiones. Entre ellas figurarían la suspensión temporal de algunas sanciones estadounidenses, la autorización para reactivar exportaciones de petróleo iraní y la liberación parcial de fondos iraníes bloqueados en el exterior.

La cuestión nuclear continúa siendo el principal punto de fricción. Según las filtraciones difundidas desde Estados Unidos, Irán asumiría el compromiso de no desarrollar armamento nuclear, una condición que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha situado entre las líneas rojas de la negociación.

Trump aseguró este domingo que los contactos “avanzan de manera ordenada y constructiva”, aunque pidió prudencia a sus negociadores. “Ambas partes deben tomarse su tiempo y hacerlo bien. ¡No puede haber errores!”, escribió en Truth Social. El mandatario añadió además que el bloqueo marítimo aplicado por Washington sobre puertos iraníes seguirá vigente hasta la firma definitiva del acuerdo.

Desde el lado iraní, la versión es distinta. Medios próximos a las autoridades sostienen que el borrador no contempla aún disposiciones sobre el programa atómico y que ese debate quedaría aplazado para una fase posterior, dentro del plazo de 60 días previsto tras la firma del memorando.

Esta posibilidad ha generado inquietud en Israel y entre socios occidentales. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, señaló que cualquier acuerdo debería incluir el “desmantelamiento de las instalaciones iraníes de enriquecimiento de uranio y la retirada de su material nuclear altamente enriquecido”.

También desde Europa se reclamaron garantías. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro británico, Keir Starmer, valoraron favorablemente los movimientos diplomáticos hacia la desescalada y defendieron la necesidad de asegurar la libre navegación por Ormuz, aunque insistieron en que el pacto debe impedir el desarrollo de capacidades nucleares militares por parte de Irán.

Ante estas presiones, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, reiteró la posición oficial de su país y aseguró: “Estamos dispuestos a tranquilizar al mundo de que no buscamos armas nucleares”, si bien dejó claro que la delegación iraní “no hará concesiones” que afecten al “honor y la dignidad” nacional ni al derecho de enriquecer uranio con fines civiles.