La muerte de un turista británico tras una violenta pelea en Las Verónicas ha vuelto a poner el foco sobre una de las zonas de ocio más problemáticas del sur de Tenerife. El suceso ocurrió en Arona, en pleno corazón de Playa de las Américas, un área que cada noche concentra miles de turistas y residentes atraídos por bares, discotecas y locales abiertos hasta la madrugada.
Vecinos, trabajadores y empresarios llevan años denunciando el deterioro de la seguridad en la zona. Las reyertas, robos, peleas y episodios de violencia se han convertido en una imagen habitual en uno de los puntos con mayor tránsito turístico de Canarias. La presencia masiva de visitantes, el consumo de alcohol y la actividad nocturna ininterrumpida han provocado que muchos consideren Las Verónicas como “la peor cara” del ocio nocturno en Tenerife.
El último incidente terminó con un hombre fallecido y otro detenido, ambos de nacionalidad británica, tras una discusión que derivó en agresión mortal. El caso ha generado preocupación entre comerciantes y vecinos, que reclaman más presencia policial y medidas urgentes para frenar la inseguridad en una zona clave para el turismo del sur de la isla.
Las Verónicas reabre el debate sobre su derribo tras años de inseguridad y deterioro
Las críticas no se centran únicamente en la inseguridad. Diversos colectivos sostienen que la imagen de abandono urbanístico y el deterioro estructural de varios locales han convertido la zona en un foco permanente de problemas que perjudica tanto a residentes como al principal destino turístico del municipio.
En los últimos días han vuelto a surgir peticiones para impulsar una transformación integral e incluso estudiar el derribo parcial o total de algunas áreas de Las Verónicas, una propuesta que periódicamente regresa al debate político y empresarial. Parte de las reclamaciones apuntan también a la necesidad de implicar a Costas y a otras administraciones para desbloquear actuaciones urbanísticas que llevan años sin ejecutarse.
Asociaciones empresariales y colectivos vecinales denuncian además falta de respuesta institucional y aseguran que las medidas adoptadas hasta ahora “han sido insuficientes”. La presión sobre el Ayuntamiento de Arona aumenta tras una sucesión de incidentes que han vuelto a colocar a Las Verónicas como símbolo del deterioro de la seguridad y de la pérdida de imagen turística en el sur de la isla.