Ucrania ha vuelto a reclamar ayuda urgente a sus socios occidentales tras sufrir durante la madrugada uno de los ataques aéreos más intensos desde el inicio de la guerra. La ofensiva rusa, que combinó centenares de drones y decenas de misiles, dejó al menos 21 fallecidos, entre ellos un menor de edad, además de numerosos heridos en varias regiones del país.
Tras el bombardeo, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, insistió en la necesidad de reforzar las capacidades defensivas de su país frente a los misiles balísticos rusos, una de las principales vulnerabilidades que Kiev viene denunciando desde hace meses.
“Europa necesita de sus propias defensas antibalísticas para que esta guerra termine finalmente. Y la asistencia de EE.UU. en el suministro de misiles para los sistemas Patriot es absolutamente necesaria”, escribió el mandatario ucraniano en sus redes sociales.
La petición fue respaldada por el ministro de Exteriores, Andrí Sibiga, quien instó a los aliados europeos a incrementar su apoyo militar. “Utilicen el Fondo Europeo de Apoyo a la Paz para financiar el programa PURL y comprar sistemas Patriot adicionales y misiles para Ucrania”, reclamó.
Según la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia empleó en esta operación un total de 656 drones de largo alcance y 73 misiles de distintos tipos. Las defensas lograron neutralizar 602 drones y 40 misiles, pero otros 33 aparatos no tripulados y 33 proyectiles alcanzaron diferentes objetivos en territorio ucraniano.
Entre los misiles que impactaron se encontraban una treintena de proyectiles balísticos, considerados especialmente difíciles de interceptar. Los ataques alcanzaron 38 emplazamientos distintos en varias zonas del país, mientras que los restos de drones derribados cayeron en al menos otros quince puntos.
Las consecuencias más graves se registraron en Kiev y Dnipró. La capital ucraniana contabilizó al menos seis fallecidos, mientras que doce personas perdieron la vida en la ciudad de Dnipró, situada en el centro-este del país. También se reportaron heridos en otras regiones, incluida Járkov.
La ofensiva se produce pocos días después de que el Kremlin anunciara una nueva campaña aérea contra centros de decisión ucranianos como represalia por un ataque atribuido a Kiev contra una residencia estudiantil en Lugansk ocupado, ocurrido el pasado 22 de mayo.
Desde Moscú, el Ministerio de Defensa aseguró que los objetivos de la operación eran instalaciones vinculadas al complejo industrial militar ucraniano y diversas infraestructuras consideradas estratégicas en Kiev y otras seis regiones del país.
Entre los daños confirmados figura una infraestructura de la empresa energética estatal ucraniana Naftogaz, según informó la propia compañía.
La actividad militar no se limitó al ataque nocturno. Durante la jornada, las fuerzas rusas continuaron lanzando acciones ofensivas sobre distintos puntos de Ucrania, incluyendo las regiones de Kiev y Járkov.
Por su parte, el Ejército ucraniano mantuvo su estrategia de ataques contra objetivos situados en la retaguardia rusa y en territorios ocupados. Durante la madrugada, drones ucranianos alcanzaron una refinería ubicada en la localidad de Ilski, en la región rusa de Krasnodar, en el sur del país.