‘Heavy Metal’, por Iván Bonales: «Apuesto 100 contra 1: los Presupuestos del 27 saldrán sí o sí»

Cien contra uno a que Pedro Sánchez sacará adelante los Presupuestos Generales del Estado de 2027. El Presidente es Maradona pero el del 86, que solito ganó un Mundial, Pedro Sánchez, ídem de lo mismo.

Y no porque el panorama político sea estable. Tampoco porque exista una mayoría sólida. Ni siquiera porque el Gobierno haya demostrado una especial facilidad para aprobar las cuentas públicas durante esta legislatura.

Apuesto porque, sencillamente, nadie quiere elecciones.

Ni el PSOE. Ni Sumar. Ni el PNV. Ni los partidos independentistas catalanes. Ni buena parte de quienes hoy sostienen la mayoría parlamentaria que mantiene a Pedro Sánchez en La Moncloa.

Por eso el anuncio realizado por el presidente para iniciar la elaboración de los Presupuestos de 2027 tiene una lectura mucho más profunda de lo que parece.

España llega a esta situación después de años sin aprobar unas cuentas nuevas en tiempo y forma. El artículo 134 de la Constitución establece que los Presupuestos Generales del Estado deben presentarse al menos tres meses antes de que expiren los vigentes. Sin embargo, la legislatura ha vivido de prórrogas, retrasos y cálculos políticos.

Y ahora, justo cuando el Gobierno atraviesa uno de sus momentos más delicados, aparecen los presupuestos.

No parece casualidad.

El presidente se encuentra cercado por una presión política creciente. Las investigaciones que afectan a su entorno familiar, los procedimientos judiciales relacionados con su esposa, las controversias que rodean a su hermano y las informaciones sobre una presunta financiación irregular del PSOE han colocado al Ejecutivo en una situación incómoda.

En cualquier otro contexto, muchos pensarían en elecciones.

Pero precisamente por eso creo que habrá presupuestos.

Porque las elecciones generan incertidumbre para todos.

El PSOE podría perder el Gobierno. Sumar se enfrenta a la amenaza de una fuerte reducción de representación. Los socios nacionalistas e independentistas saben que su actual capacidad de influencia difícilmente sería tan elevada en otro escenario político.

Y cuando nadie quiere acudir a las urnas, la política suele encontrar caminos para entenderse.

Por eso tengo la impresión de que veremos meses de negociación intensa. Transferencias pendientes, inversiones comprometidas, competencias reclamadas, acuerdos económicos y cesiones políticas. Nada nuevo en la política española reciente.

El Gobierno pondrá las cuentas.

Y los socios pondrán el precio.

Resulta incluso curioso escuchar a Pedro Sánchez utilizar ahora al PNV y a los partidos independentistas para ironizar sobre Alberto Núñez Feijóo. Hace años defendía que era imprescindible entenderse con ellos para gobernar. Hoy los utiliza para burlarse de quien aspira a sustituirle.

Mientras tanto, Feijóo mantiene que no pasará por Waterloo ni negociará determinadas condiciones para alcanzar el poder. Su única salida, insiste, sería una moción de censura instrumental que desembocara en elecciones.

Pero la realidad parlamentaria es la que es.

Y la realidad dice que hoy los números siguen estando donde estaban ayer.

Por eso vuelvo a mi apuesta inicial.

Cien contra uno.

Los Presupuestos de 2027 saldrán adelante.

No porque exista una legislatura fuerte.

No porque haya estabilidad política.

No porque se hayan resuelto los problemas del Gobierno.

Sino porque, ahora mismo, casi nadie en Madrid está dispuesto a asumir el riesgo de abrir las urnas.

Y cuando nadie quiere elecciones, los presupuestos suelen acabar apareciendo.