El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha vuelto a desafiar públicamente a Vladímir Putin al pedir una reunión directa entre ambos líderes para intentar desbloquear las negociaciones de paz y buscar una salida al conflicto que ya supera los cuatro años de duración.
Durante una comparecencia en Kiev junto al secretario general de la OTAN, Zelenski afirmó que está dispuesto a mantener conversaciones cara a cara con Putin y aseguró que no quiere que el futuro de Ucrania siga condicionado por negociaciones indirectas o mediadores. El mandatario ucraniano defendió que ha llegado el momento de que ambos dirigentes se sienten en la misma mesa para abordar los principales puntos de fricción, especialmente el futuro de la región del Donbás y las garantías de seguridad para Ucrania.
“No quiero esperar a que se resuelvan todos los conflictos del mundo antes de que llegue nuestro turno”, vino a señalar Zelenski, insistiendo en que una reunión al máximo nivel es la única vía para alcanzar decisiones políticas definitivas.
La propuesta llega en un momento de intensa actividad diplomática y después de que Ucrania haya intensificado sus ataques de largo alcance sobre infraestructuras estratégicas rusas. Zelenski sostiene que esa nueva capacidad militar permite a Kiev negociar “en igualdad de condiciones” frente a Moscú.
Por ahora, el Kremlin no ha confirmado una posible cita entre ambos mandatarios. En anteriores ocasiones, Putin rechazó acudir a encuentros propuestos por Zelenski o envió delegaciones de menor rango, frustrando las expectativas de un avance significativo en las conversaciones.
El Donbás sigue siendo el principal obstáculo para la paz
Las posiciones de Moscú y Kiev continúan muy alejadas. Rusia mantiene sus exigencias sobre los territorios ocupados en el este y sur de Ucrania, mientras que Zelenski insiste en que cualquier acuerdo debe garantizar la soberanía y la seguridad de su país. Precisamente por ello, el presidente ucraniano considera que solo una negociación directa con Putin puede desbloquear los asuntos que mantienen paralizadas las conversaciones de paz.