Las autoridades filipinas han elevado a 35 el número de fallecidos y a 134 el de heridos tras el terremoto de magnitud 7,8 registrado este lunes en la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas. Además, se mantiene la búsqueda de doce personas desaparecidas y se estima que alrededor de 10.000 residentes se han visto afectados por el desastre.
La Defensa Civil del país ha advertido de que el balance de víctimas podría aumentar en las próximas horas a medida que avanzan las operaciones de rescate y evaluación de daños en las zonas más castigadas por el seísmo. La mayoría de las víctimas mortales se concentran en las regiones de Soccksargen, con 16 fallecidos, y Dávao, donde se han contabilizado tres muertos.
El fuerte movimiento sísmico también provocó importantes daños materiales. Según confirmó Robert Dagon, miembro de la Policía de la ciudad de General Santos, “varios edificios se han derrumbado” como consecuencia del terremoto. Imágenes difundidas en redes sociales muestran el colapso de inmuebles y establecimientos comerciales en distintas localidades de la región.
El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs) situó el epicentro del terremoto a unos 32 kilómetros al oeste de Maasim, en la provincia de Sarangani, con una profundidad aproximada de 33 kilómetros. Desde el momento del seísmo se han registrado cerca de 140 réplicas.
La emergencia se ha visto agravada por el riesgo de tsunami. Las autoridades han detectado olas de hasta un metro de altura en zonas costeras como Kiamba, Maasim y Kudarat, además de otras de menor tamaño en Mati y Zamboanga. Por este motivo, continúa activa la vigilancia ante la posibilidad de fenómenos más destructivos en algunos puntos del sur del país.
El impacto del terremoto también llevó a Japón e Indonesia a emitir alertas preventivas por tsunami debido a la posible llegada de oleaje anómalo a sus costas. Sin embargo, ambas advertencias fueron retiradas posteriormente tras descartarse un riesgo significativo.
Desde la Presidencia filipina se ha trasladado un mensaje de tranquilidad respecto a la capacidad de respuesta institucional. La portavoz gubernamental, Claire Castro, aseguró que “los fondos disponibles son suficientes para las operaciones de rescate y recuperación, con el objetivo de minimizar el impacto del desastre”.
Filipinas se encuentra dentro del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta, donde se produce aproximadamente el 90% de los terremotos registrados en el mundo.