El Parlamento aprueba la nueva Ley de Cabildos sin modificar la Ley de Aguas y mantiene abierto uno de los grandes debates históricos de Canarias.
El Parlamento de Canarias aprobó este miércoles la reforma de la Ley de Cabildos, una norma que refuerza el papel de las corporaciones insulares y adapta sus competencias al actual Estatuto de Autonomía. Sin embargo, uno de los asuntos más sensibles para el Archipiélago quedó finalmente fuera del texto: el futuro de las galerías y pozos de agua en manos privadas.
La polémica surgió después de que durante la tramitación de la ley se intentara introducir una modificación de la Ley de Aguas para prolongar el régimen concesional de los aprovechamientos privados más allá de 2040. La propuesta no prosperó por falta de unanimidad parlamentaria, por lo que se mantiene el calendario vigente establecido en la legislación hidráulica canaria.
El debate afecta a cientos de galerías y pozos que durante décadas han sido fundamentales para el abastecimiento de las Islas. Mientras algunos sectores defienden garantizar la continuidad de estas explotaciones por su importancia estratégica, otros consideran que el agua debe reforzar su carácter de dominio público y quedar bajo mayor control institucional.
La aprobación de la Ley de Cabildos cierra una etapa política, pero deja abierta otra aún más compleja: la del futuro modelo de gestión del agua en Canarias, una discusión que promete intensificarse a medida que se acerque el horizonte de 2040.