El pushback es una maniobra aeroportuaria esencial que consiste en empujar el avión hacia atrás desde la puerta de embarque mediante un vehículo remolcador especializado. Los grandes aviones no suelen salir marcha atrás por sus propios medios, por lo que necesitan esta operación para colocarse en posición y comenzar después el rodaje hacia la pista de despegue.
Durante el pushback intervienen varios sistemas de seguridad, comunicaciones entre pilotos y personal de tierra, así como la conexión física entre el remolcador y el tren de aterrizaje delantero de la aeronave. Si se detecta cualquier anomalía mecánica, hidráulica, electrónica o relacionada con la seguridad del aparato, la maniobra se interrumpe inmediatamente.
En el caso del avión que debía trasladar a León XIV desde Tenerife, la incidencia se detectó precisamente durante esta fase previa al despegue. El protocolo obligó a detener la operación, revisar la aeronave y desembarcar al Pontífice mientras los técnicos evaluaban el problema. Aunque el incidente no supuso riesgo para los ocupantes, sí impidió que el vuelo pudiera continuar según lo previsto.