La paz de Trump gana apoyos en Europa y deja aislado a Netanyahu

El acuerdo impulsado por Donald Trump para poner fin al conflicto entre Estados Unidos e Irán sigue sumando respaldos internacionales y comienza a dibujar un nuevo escenario geopolítico en Oriente Próximo. Las principales potencias europeas han recibido con satisfacción el pacto, convencidas de que la estabilidad en la región contribuirá a reducir la tensión internacional, garantizar el suministro energético y favorecer la recuperación económica global.

Entre los líderes que han mostrado una mayor disposición a colaborar se encuentra el presidente francés, Emmanuel Macron, que ha ofrecido el apoyo diplomático de Francia para consolidar una paz duradera. El respaldo europeo supone un importante espaldarazo para Trump, que convierte el acuerdo en uno de los mayores éxitos de su política exterior desde su regreso a la Casa Blanca.

La situación es muy distinta en Israel. El Gobierno de Benjamin Netanyahu observa con preocupación algunos aspectos del pacto, especialmente aquellos relacionados con la capacidad estratégica que mantiene Irán tras el acuerdo. Sectores del Ejecutivo israelí consideran que el texto no elimina completamente las amenazas que perciben desde Teherán y creen que el resultado final queda lejos de las aspiraciones iniciales de Israel.

Mientras Europa apuesta por consolidar la desescalada, Netanyahu se encuentra cada vez más solo en su posición. El fin de las hostilidades, la reapertura del estrecho de Ormuz y la caída del precio del petróleo han reforzado la percepción internacional de que el acuerdo beneficia a la estabilidad global.

La paz aún deberá superar numerosas pruebas en los próximos meses, pero el respaldo europeo y la mejora de los mercados sitúan a Trump en una posición de fortaleza diplomática, mientras Israel intenta recomponer su estrategia ante un escenario muy diferente al que contemplaba al inicio de la crisis.

Los ganadores y perdedores del acuerdo

Ganan: Donald Trump, que refuerza su perfil internacional. Europa, que recupera estabilidad energética. Los mercados, con la caída del petróleo. El transporte marítimo, tras la reapertura de Ormuz.

Pierden: Los sectores que apostaban por una mayor escalada militar. Netanyahu, que ve cómo sus principales aliados respaldan el acuerdo. Los mercados especulativos que se beneficiaban de la tensión energética.