Pedro Sánchez evitó este viernes responder de forma directa a una de las cuestiones que más atención política y mediática está generando en torno al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero: si las joyas halladas en una caja fuerte vinculada a su patrimonio deberían ser entregadas al Estado.
Durante la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo celebrado en Bruselas, los periodistas preguntaron expresamente al presidente del Gobierno sobre el destino de esos obsequios y sobre si considera que deben pasar a formar parte del Patrimonio Nacional. Sin embargo, Sánchez optó por no entrar en el fondo del asunto.
“Esa pregunta tiene que responderla el presidente Zapatero”, señaló, trasladando al expresidente toda la responsabilidad sobre una decisión que sigue alimentando el debate político.
A continuación, Sánchez salió en defensa de Zapatero y contextualizó la recepción de regalos durante los viajes oficiales. Según explicó, es habitual que los jefes de Gobierno reciban obsequios institucionales de autoridades extranjeras y aseguró que, en muchos casos, ni siquiera conocen con exactitud el contenido o el valor de esos regalos hasta regresar a España.
El presidente también recordó que fue durante los gobiernos de Zapatero cuando se impulsaron mecanismos para regular y registrar este tipo de presentes institucionales, insistiendo en que la normativa y los controles actuales son más estrictos que los existentes hace casi dos décadas.
Las declaraciones llegan en un momento de máxima atención sobre el patrimonio del expresidente y sobre el origen y tratamiento administrativo de las joyas localizadas. Mientras la polémica continúa creciendo, Sánchez optó por respaldar a Zapatero, pero evitó pronunciarse sobre la cuestión clave: si esos obsequios deben permanecer en manos privadas o incorporarse al patrimonio público.
Una pregunta que, por ahora, sigue sin respuesta.