Se cumple una semana del terremoto: Venezuela supera los 2.300 fallecidos y aún busca a 68.000 desaparecidos

Una semana después de los dos terremotos que devastaron el norte de Venezuela, la tragedia continúa creciendo. El balance provisional supera ya los 2.300 fallecidos, deja 11.600 heridos y mantiene a 68.000 personas desaparecidas, mientras miles de rescatistas nacionales e internacionales siguen trabajando entre montañas de escombros con la esperanza de encontrar supervivientes.

Las provincias de La Guaira, parte de Caracas y otros municipios costeros siguen siendo el epicentro de una catástrofe que ha dejado barrios enteros reducidos a ruinas. Aunque durante los últimos días se han producido algunos rescates milagrosos, las posibilidades de hallar personas con vida disminuyen conforme avanza el tiempo, por lo que las labores empiezan a combinar la búsqueda de supervivientes con la recuperación de víctimas.

A la devastación material se suma una emergencia humanitaria de enormes dimensiones. Miles de familias permanecen alojadas en campamentos improvisados, colegios y espacios públicos tras perder sus viviendas. La llegada de ayuda internacional continúa, pero las necesidades siguen superando la capacidad de respuesta, especialmente en agua potable, alimentos, medicamentos y atención sanitaria.

Los organismos internacionales mantienen desplegados equipos de rescate, hospitales de campaña y ayuda logística, mientras el país afronta una reconstrucción que podría prolongarse durante años. La magnitud del desastre convierte estos terremotos en una de las mayores tragedias naturales sufridas por Venezuela en su historia reciente.

La OMS alerta del riesgo de una segunda emergencia sanitaria

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de que, superada la fase más crítica de los rescates, comienza otra batalla igual de importante: evitar una crisis sanitaria. La falta de agua potable, el hacinamiento en campamentos improvisados, las heridas sin tratar y el colapso de parte de la red hospitalaria aumentan el riesgo de infecciones, enfermedades gastrointestinales y brotes epidémicos. La organización trabaja junto a otras agencias de Naciones Unidas para reforzar el suministro de medicamentos, material quirúrgico, vacunas y personal sanitario, al tiempo que insiste en que la atención médica y el acceso a agua segura serán decisivos para evitar que la tragedia siga aumentando en las próximas semanas.