España ya está en octavos: gana, convence por momentos y mantiene vivo el sueño mundialista

La selección española ya está en octavos de final del Mundial. El equipo de Luis de la Fuente cumplió el objetivo al derrotar con autoridad a Austria, un rival que apenas encontró argumentos futbolísticos para inquietar a La Roja y que confirmó su condición de selección intensa en lo físico, pero muy limitada con el balón. España se medirá ahora en octavos al vencedor del duelo entre Portugal y Croacia.

España arrancó con personalidad. Los diez primeros minutos fueron probablemente los mejores del encuentro: presión alta, circulación rápida, movilidad y sensación de superioridad. Parecía el inicio de una noche plácida. Sin embargo, aquel ritmo fue desapareciendo poco a poco y el partido entró en una fase mucho más espesa, con menos velocidad y demasiadas imprecisiones.

Austria ayudó poco a elevar el nivel del espectáculo. El conjunto centroeuropeo exhibió un importante despliegue físico, pero escasa creatividad para generar peligro. Nunca dio la impresión de poder discutir seriamente la clasificación española y los goles llegaron en los momentos justos para aportar tranquilidad y evitar cualquier sobresalto.

La victoria, eso sí, no debe ocultar algunas señales que siguen acompañando a esta selección. España continúa mostrando ciertos problemas para sostener el ritmo durante los noventa minutos y la plantilla refleja el desgaste acumulado tras una temporada larguísima. Hay futbolistas lejos de su mejor versión y también se echan en falta algunos nombres que podrían ofrecer más alternativas en determinados momentos del torneo.

Aun así, De la Fuente vuelve a demostrar que sabe competir en las grandes citas. Sin alcanzar todavía el nivel brillante que muchos esperan, España sigue avanzando, que es lo verdaderamente importante cuando comienza el todo o nada de un Mundial.

La Roja ya está entre las dieciséis mejores selecciones del campeonato. El siguiente paso será mucho más exigente, con Portugal o Croacia esperando en el horizonte. Ahí comenzará el verdadero examen para una España que continúa viva, ilusiona por momentos y mantiene intacto el sueño de conquistar una nueva estrella.