La guerra en Ucrania ha vivido una de sus jornadas más trágicas. Rusia lanzó durante la madrugada un ataque masivo sobre Kiev con 74 misiles y 496 drones, dejando al menos 25 muertos y más de 90 heridos, en el que ya está considerado como uno de los bombardeos más letales sufridos por la capital ucraniana desde el inicio de la invasión.
Los proyectiles impactaron sobre edificios residenciales, un hospital, un mercado y varias infraestructuras civiles, provocando el derrumbe de bloques de viviendas y numerosos incendios. Los equipos de emergencia continúan buscando supervivientes entre los escombros, por lo que las autoridades temen que el balance de víctimas aumente en las próximas horas.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó la ofensiva de “ataque terrorista” y denunció que el retraso en la entrega de sistemas de defensa aérea por parte de sus aliados ha dejado a la población más expuesta. Moscú, por su parte, sostiene que el bombardeo responde a recientes ataques ucranianos contra infraestructuras rusas. Kiev ha decretado un día de luto mientras la comunidad internacional vuelve a condenar una ofensiva que agrava aún más la crisis humanitaria provocada por la guerra.