España ya está en cuartos: 48 millones gritaron en el 90 y Merino respondió con un “¡Viva San Fermín!”

España ya está entre las ocho mejores selecciones del Mundial. La selección de Luis de la Fuente sufrió, resistió y terminó derribando a Portugal en un partido que se decidió cuando el reloj agonizaba. En el minuto 90, con el país entero conteniendo la respiración, apareció Mikel Merino para marcar el gol de la clasificación y desatar una celebración que recorrió España de punta a punta.

Cuarenta y ocho millones de españoles gritaron el tanto que mantiene vivo el sueño mundialista. El centrocampista navarro, héroe inesperado de la noche, celebró el gol con un espontáneo “¡Viva San Fermín!”, un guiño a sus raíces en vísperas de una de las fiestas más universales de España.

El combinado nacional vuelve a demostrar que sabe competir incluso cuando el fútbol no fluye. Portugal llevó el encuentro al límite, obligando a España a trabajar cada balón hasta el último segundo. La recompensa llegó en el descuento y confirma el carácter de un equipo que no renuncia nunca.

Luis de la Fuente vuelve a colocar a España en unos cuartos de final con una generación que mezcla experiencia y juventud, aunque el camino hacia el título continúa plagado de obstáculos. El seleccionador confía en recuperar efectivos y rebajar la carga física de una plantilla castigada por una temporada interminable.

El sueño sigue intacto. España está en cuartos y vuelve a ilusionar a todo un país, convencido de que esta selección tiene fútbol, carácter y personalidad para seguir peleando por conquistar un nuevo Mundial.

La enfermería preocupa a De la Fuente: España llega a cuartos entre molestias y dudas

La clasificación también deja una factura física importante. Luis de la Fuente afronta los cuartos de final pendiente de la evolución de varios jugadores que arrastran molestias musculares y golpes acumulados tras una temporada especialmente exigente.

El seleccionador ha tenido que administrar los minutos de varias piezas clave durante el torneo y volverá a hacerlo para evitar recaídas. La acumulación de partidos empieza a pasar factura y condiciona las alineaciones en una fase en la que cualquier baja puede resultar decisiva.

El cuerpo técnico espera recuperar al mayor número posible de futbolistas antes del siguiente compromiso, consciente de que, a partir de ahora, cada encuentro es una final y la profundidad de la plantilla será tan importante como el once titular.