Canarias presenta una realidad sanitaria con dos caras en la lucha contra el cáncer de cuello de útero. El Archipiélago se encuentra entre los territorios con mayor participación de mujeres en la realización de citologías, una prueba clave para detectar lesiones precancerosas, pero continúa sin disponer de un cribado poblacional organizado plenamente implantado que permita llegar de forma sistemática a toda la población de riesgo.
Durante años, la prevención se ha apoyado principalmente en la iniciativa de las propias mujeres y en las revisiones realizadas desde Atención Primaria y Ginecología. Este modelo ha permitido alcanzar una alta cobertura, pero los especialistas recuerdan que el siguiente paso es contar con un programa estructurado, con invitaciones, seguimiento y control de resultados.
El objetivo del cribado de cáncer de cérvix es detectar de forma precoz alteraciones relacionadas principalmente con el virus del papiloma humano (VPH), responsable de la mayoría de estos tumores. La estrategia sanitaria contempla pruebas adaptadas por edad para mujeres entre 25 y 65 años.
La alta respuesta de las canarias demuestra una importante concienciación en materia preventiva, pero el reto ahora es transformar esa participación en un sistema organizado que garantice igualdad de acceso y una vigilancia más eficaz.
La prevención ya funciona; la asignatura pendiente es que el sistema llegue antes y llegue a todas.