Canarias vuelve a encender las alarmas por el crecimiento de las bajas laborales y el absentismo. El Archipiélago se sitúa entre las comunidades con mayores tasas del país, con cifras que reflejan que más de 70.000 trabajadores pueden estar cada día fuera de su puesto de trabajo por incapacidad temporal u otras ausencias.
El fenómeno ya no es solo un problema sanitario, sino también económico. Las organizaciones empresariales advierten de un impacto que puede rondar los 3.000 millones de euros anuales, especialmente en una economía como la canaria, donde el sector servicios, el comercio y el turismo necesitan cubrir turnos de forma constante.
Las empresas reclaman más control ante posibles fraudes y una mayor agilidad en los procesos médicos, mientras que los sindicatos defienden que la mayoría de bajas corresponden a enfermedades reales y piden no señalar al trabajador.
El debate se abre en un momento en el que España alcanza cifras récord de absentismo: proteger a quien realmente está enfermo y, al mismo tiempo, evitar que los abusos terminen dañando la productividad y aumentando la presión sobre empresas y compañeros.