Después de conquistar Gran Canaria con una noche cargada de elegancia, nostalgia y talento, Sting aterriza esta noche en Tenerife para cerrar su paso por Canarias con un concierto llamado a ser inolvidable en un escenario único: el Palmetum de Santa Cruz.
El artista británico vuelve a demostrar por qué sigue siendo una de las figuras más respetadas de la música internacional. Más allá de los millones de discos vendidos y de los himnos que han acompañado a varias generaciones, Sting conserva algo cada vez menos habitual: la clase de los grandes. Un auténtico gentleman dentro y fuera del escenario, capaz de llenar un recinto sin artificios, únicamente con una voz reconocible, un bajo, una banda impecable y canciones eternas.
Tras brillar anoche ante el público grancanario, llega el turno de Tenerife. Temas que forman parte de la historia de la música, desde su etapa con The Police hasta su exitosa carrera en solitario, volverán a sonar frente al Atlántico en una cita donde se mezclan recuerdos, emoción y presente.
Santa Cruz se prepara para recibir a un artista diferente, de esos que no necesitan levantar la voz para hacerse gigante. Sting cierra su gira canaria dejando claro que la verdadera elegancia también se escucha.