El culebrón de Antonio Morales y el Mundial suma un nuevo capítulo: el Cabildo negocia rebajar la reforma del Estadio de Gran Canaria

La carrera contrarreloj para que el Estadio de Gran Canaria llegue a tiempo al Mundial de 2030 escribe un nuevo episodio. Después de que la licitación para la reforma quedara desierta por la falta de ofertas, el Cabildo de Gran Canaria, presidido por Antonio Morales, ha abierto una nueva vía de negociación con las constructoras para intentar desbloquear un proyecto considerado estratégico para la Isla.

La institución insular iniciará un procedimiento negociado con las empresas del sector y revisará el alcance de la actuación con el equipo redactor. El objetivo es adaptar el proyecto a la realidad del mercado y rebajar algunas de las exigencias planteadas por las constructoras, que consideran insuficiente el presupuesto inicial para ejecutar unas obras de gran complejidad.

El escenario no es sencillo. Las estimaciones apuntan a que el coste real de la remodelación podría acercarse a los 220 millones de euros, muy por encima de la previsión con la que salió a licitación el proyecto. Esa diferencia económica fue una de las razones que llevó a que ninguna empresa presentara oferta.

Antonio Morales ya había reconocido en los últimos días que el Cabildo estudiaba distintas alternativas para evitar que el calendario del Mundial se viera comprometido. Ahora esas conversaciones pasan a una nueva fase, en la que administración y constructoras intentarán encontrar un punto de equilibrio que permita sacar adelante una infraestructura clave para la candidatura de Gran Canaria.

El culebrón, sin embargo, está lejos de terminar. Cada paso obliga a rehacer plazos, revisar cifras y renegociar condiciones mientras el reloj sigue corriendo. El Mundial de 2030 no espera y el futuro del estadio dependerá de que el Cabildo consiga cerrar un acuerdo viable con el sector de la construcción. El desafío ya no es solo deportivo: también es económico, técnico y político.