Gibraltar inicia una nueva etapa con la entrada en vigor del acuerdo alcanzado entre la Unión Europea, España y el Reino Unido, que elimina los controles físicos en la Verja y pone fin al último gran obstáculo surgido tras el Brexit. El pacto supone un cambio histórico para el Peñón y para el Campo de Gibraltar, donde cada día miles de trabajadores cruzan la frontera para desarrollar su actividad laboral.
La desaparición de la Verja permitirá una circulación mucho más ágil de personas y mercancías, impulsando la economía de ambos lados de la frontera. Comercios, hostelería, transporte y empresas esperan beneficiarse de un incremento de la actividad económica y de una mayor integración con el entorno. Además, el acuerdo aporta seguridad jurídica y estabilidad institucional tras años de incertidumbre desde la salida del Reino Unido de la Unión Europea.
El nuevo modelo contempla que Gibraltar quede integrado de facto en el espacio Schengen para la libre circulación, mientras que los controles de entrada al territorio europeo se realizarán en el puerto y el aeropuerto mediante un sistema de cooperación entre las autoridades gibraltareñas y europeas.
Sin embargo, el acuerdo no altera la cuestión política de fondo. La soberanía del Peñón permanece intacta y continúa bajo administración británica, uno de los aspectos que más críticas ha generado entre quienes consideran que España ha desaprovechado una oportunidad histórica para avanzar en su reivindicación sobre Gibraltar.
Pese a ello, gobiernos, empresarios y trabajadores coinciden en que el acuerdo supone un antes y un después para una comarca que durante décadas ha vivido condicionada por una frontera convertida en símbolo de las tensiones entre España y el Reino Unido.
Las claves del acuerdo: lo que gana y lo que no consigue España
El acuerdo supone un cambio de gran calado para la relación entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar. Entre sus principales aspectos positivos destaca la desaparición de los controles físicos en la Verja, lo que permitirá agilizar el tránsito diario de miles de trabajadores transfronterizos. Además, se espera que la medida facilite el comercio y la actividad económica a ambos lados de la frontera, al tiempo que cierra el último gran asunto pendiente derivado del Brexit. El pacto también refuerza la cooperación entre España, la Unión Europea y el Reino Unido en materias como la movilidad y la seguridad, mientras que empresas, el sector turístico y los servicios confían en que se traduzca en un importante impulso económico para la zona.
Sin embargo, el acuerdo deja abiertas varias cuestiones de relevancia. La soberanía de Gibraltar no se modifica y el Peñón continuará siendo territorio británico, por lo que España no logra avances en su histórica reivindicación sobre el enclave. También persisten las incógnitas sobre el futuro régimen fiscal de Gibraltar y su impacto en la competencia económica con el entorno. Asimismo, la eficacia del pacto dependerá en gran medida del funcionamiento de los nuevos mecanismos de control en el puerto y el aeropuerto, así como del nivel de cooperación política que mantengan las partes en los próximos años.
En cualquier caso, la desaparición de la Verja constituye uno de los mayores cambios en la historia reciente de Gibraltar. La frontera física dejará de existir, pero el debate sobre la soberanía del Peñón seguirá ocupando un lugar destacado en las relaciones entre España y el Reino Unido durante los próximos años.