Infantino convierte la final del Mundial en una Super Bowl: la FIFA rompe con 95 años de tradición

La FIFA ha decidido dar un giro histórico a la final del Mundial 2026. Por primera vez, el descanso dejará de estar centrado exclusivamente en el fútbol para dar paso a un gran espectáculo musical al estilo de la Super Bowl estadounidense. Para hacerlo posible, el intermedio se ampliará muy por encima de los 15 minutos habituales, una decisión que ha abierto un intenso debate entre aficionados, entrenadores y exfutbolistas.

El motivo es claro: la organización quiere convertir la final en un evento global del entretenimiento, con un show protagonizado por artistas internacionales como Shakira, Justin Bieber, Madonna, BTS, Burna Boy y Coldplay. El montaje y desmontaje del escenario obligará a prolongar el descanso, alterando el desarrollo habitual de un partido que mueve a miles de millones de espectadores en todo el planeta.

La medida supone un cambio sin precedentes en la historia de la Copa del Mundo. Para muchos, la FIFA busca aumentar el impacto comercial y televisivo del torneo siguiendo el modelo de los grandes eventos deportivos de Estados Unidos. Sus críticos, en cambio, consideran que el fútbol pierde parte de su esencia al anteponer el espectáculo al propio juego.

Un show multimillonario que cambia las reglas del fútbol

La FIFA pretende que la final del Mundial sea también un gran espectáculo de entretenimiento. El precio es romper una de las tradiciones más sagradas del fútbol: un descanso breve para que los protagonistas sean siempre los jugadores. Para muchos aficionados, el Mundial no necesita parecerse a la Super Bowl; el mayor espectáculo ya ocurre sobre el césped.