La vivienda protagonizó este martes uno de los enfrentamientos más intensos del último pleno del Parlamento de Canarias antes del parón estival. El presidente del Gobierno, Fernando Clavijo, y el portavoz del Grupo Socialista, Sebastián Franquis, protagonizaron un duro intercambio de acusaciones sobre la gestión de la emergencia habitacional y el balance de la legislatura.
Durante el debate, Clavijo defendió la política de vivienda de su Ejecutivo y aseguró que el Gobierno de Canarias tiene ya unas 4.000 viviendas en distintas fases de ejecución, licitación o tramitación, enmarcando esa cifra dentro del plan para incrementar el parque público residencial y responder a una de las principales preocupaciones de los canarios. El presidente sostuvo que su Gobierno ha acelerado proyectos que permanecían bloqueados y que la vivienda se ha convertido en una prioridad del Ejecutivo.
La respuesta del portavoz socialista fue inmediata. Sebastián Franquis acusó al Ejecutivo de Coalición Canaria y PP de vender anuncios mientras la crisis habitacional continúa agravándose y afirmó que el actual Gobierno ha dejado perder alrededor de 3.800 viviendas que, según el PSOE, estaban previstas o impulsadas durante la pasada legislatura. Franquis sostuvo además que, pese a contar con “los mayores recursos económicos de la historia del autogobierno”, Canarias sigue sin ofrecer una respuesta suficiente a uno de sus principales problemas estructurales.
El líder socialista reprochó igualmente a Clavijo su negativa a aplicar medidas previstas en la Ley Estatal de Vivienda, como la declaración de zonas tensionadas, y defendió que el Ejecutivo autonómico carece de una estrategia eficaz para facilitar el acceso a una vivienda asequible. Por su parte, Clavijo volvió a insistir en que muchas de las soluciones dependen también de la colaboración del Estado y de una financiación adecuada para Canarias.
El choque evidenció dos diagnósticos completamente opuestos sobre la gestión de la vivienda. Mientras el Gobierno reivindica que ha puesto en marcha miles de viviendas y ha agilizado la construcción de promoción pública, el PSOE sostiene que la realidad demuestra que la emergencia habitacional sigue empeorando y que las promesas del Ejecutivo no se traducen aún en viviendas entregadas a las familias canarias.