Los niveles de concentración de gas radón registrados en La Palma tras la erupción del volcán Tajogaite no presentan motivos de preocupación, según los resultados de las mediciones realizadas por la Universidad de La Laguna (ULL), dados a conocer este jueves por el Comisionado Especial para la Reconstrucción de la isla.
Los estudios desarrollados entre 2024 y 2025 revelan que menos del 4 % de los 131 puntos analizados —cinco ubicaciones en total— superaron el nivel de referencia de 300 becquerelios por metro cúbico (Bq/m³), umbral a partir del cual se recomienda adoptar medidas correctoras, como mejorar la ventilación o sellar grietas. En esos casos, ya se han ejecutado las actuaciones necesarias o corresponden a locales comerciales que permanecen cerrados debido a la elevada concentración de dióxido de carbono.
La información fue abordada durante una reunión celebrada en la sede del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), en Madrid, en la que participaron representantes del organismo estatal, del Gobierno de Canarias, del Cabildo de La Palma, de la Universidad de La Laguna y del Comisionado Especial para la Reconstrucción, con el objetivo de reforzar la coordinación institucional en el seguimiento de este gas.
La investigadora de la ULL y coordinadora de los trabajos científicos sobre el radón en La Palma, Candelaria Martín, explicó que la concentración media detectada en la isla se sitúa por debajo de los 80 Bq/m³, un valor que calificó como «en general, bajo».
Asimismo, señaló que, aunque la erupción volcánica de 2021 provocó un incremento de los niveles de fondo del radón en algunos puntos del Valle de Aridane, especialmente en viviendas cercanas al volcán, el seguimiento efectuado en los años posteriores ha permitido constatar un descenso significativo de las concentraciones en los puntos de control.
Durante el encuentro, el comisionado especial, Héctor Izquierdo, trasladó además que el comité científico del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias (PEVOLCA) considera conveniente mantener la vigilancia y el seguimiento de los gases volcánicos para ampliar las series de datos y seguir garantizando la seguridad de la población.