El Gobierno ha recurrido este viernes al Mecanismo Europeo de Protección Civil para reforzar la lucha contra los incendios forestales que afectan a distintos puntos del país. La petición, realizada a instancias de la Unidad Militar de Emergencias (UME), contempla el envío de al menos cuatro aeronaves de ala fija para labores de extinción. Grecia ya ha respondido a la solicitud con el ofrecimiento de dos aviones Canadair CL-415.
La gravedad de la situación llevó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a presidir una reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias (CECOD), donde se analizó la evolución de los principales focos activos. El Ejecutivo mantiene declarada desde la noche del jueves la emergencia de interés nacional en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Ávila.
Uno de los escenarios más preocupantes continúa siendo Castilla y León, donde permanecen activos nueve incendios, cuatro de ellos considerados de especial gravedad. El foco de Burgohondo (Ávila), declarado el pasado miércoles, concentra buena parte de los esfuerzos del operativo, que intenta evitar que las llamas crucen hacia la otra ladera y se propaguen al Valle del Tiétar. La rapidez del fuego quedó patente el jueves, cuando avanzó unos 30 kilómetros en apenas 40 minutos.
Las llamas han afectado de lleno a la Reserva Natural del Valle de Iruelas, hábitat de una de las principales colonias de buitre negro del país. Además, el humo obligó al confinamiento de Burgohondo, Navaluenga y El Tiemblo, mientras que fueron evacuadas la urbanización La Atalaya, un núcleo de turismo rural, dos casas rurales, un camping y, durante la noche, una residencia de mayores.
Pese a la magnitud del incendio de Ávila, la Junta de Castilla y León no solicitó la declaración de emergencia nacional. Según informaron fuentes del Ministerio del Interior, fue el ministro Fernando Grande-Marlaska quien decidió incorporar esta provincia a la situación operativa 3 tras la petición formulada por la Comunidad de Madrid debido a la simultaneidad de varios incendios, algunos de ellos limítrofes entre autonomías. La administración autonómica mantendrá la situación 2 en el resto de la comunidad.
En la Comunidad de Madrid, más de 10.000 personas han tenido que abandonar sus hogares a causa de tres incendios: los declarados en Villa del Prado, con afección a Aldea del Fresno; San Martín de Valdeiglesias, que afecta a Pelayos de la Presa; y el de Almorox (Toledo), ya estabilizado aunque todavía bajo medidas preventivas.
Los fuegos de Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias continúan sin estar controlados, si bien durante las últimas horas se ha conseguido frenar parcialmente su avance. Para facilitar las evacuaciones, el Consorcio Regional de Transportes mantuvo durante toda la noche un dispositivo especial de autobuses interurbanos, con el que se trasladó a cerca de 5.000 vecinos.
Las consecuencias de los incendios también se han dejado sentir sobre las infraestructuras. Cinco líneas de autobuses interurbanos (541, 545, 546, 547 y 548) permanecen suspendidas temporalmente, mientras que varios tramos de las carreteras M-507, M-540, M-501, M-541 y M-206 continúan cerrados al tráfico.
El Servicio Madrileño de Salud ha activado un plan de coordinación con hospitales y centros sanitarios y dispone de unas 600 camas para responder a posibles evacuaciones o derivaciones derivadas de la emergencia.
Las llamas también han provocado incidencias en las telecomunicaciones. A primera hora de este viernes, 16 municipios presentaban problemas de cobertura, especialmente Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa y Rozas de Puerto Real. Las operadoras han desplegado unidades móviles, ya presentes en Cenicientos, y estudian reforzar la red mediante equipos portátiles de transmisión por satélite, aunque la reparación dependerá del acceso seguro a las infraestructuras afectadas.
El balance de la campaña de incendios refleja un importante agravamiento respecto al año anterior. Según los datos provisionales facilitados por la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, la superficie calcinada asciende ya a 114.796 hectáreas en lo que va de año, casi cinco veces más que en las mismas fechas de 2025, cuando se habían contabilizado 24.133 hectáreas.
Fuera de Madrid y Castilla y León, los servicios de extinción siguen trabajando en otros incendios activos. En La Cerollera (Teruel), el fuego continúa afectando a unas 80 hectáreas, aunque los trabajos nocturnos han permitido contener parte de los flancos. En Huelva, por su parte, el incendio de Alosno ha quedado extinguido y el de El Cerro del Andévalo evoluciona favorablemente, lo que ha permitido el regreso a sus viviendas de las 380 personas desalojadas y ha evitado la incorporación de medios aéreos gracias al descenso de las temperaturas.